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Cartas al director

 

19/04/2019

PEDRO SÁNCHEZ

La política en los tiempos del fake news

Miguel Fernández-Palacios Gordon // Madrid

Cuando algunos políticos comparecen públicamente, se constata la mediocridad de su discurso lleno de patrañas provocadoras o directamente despreciables. No sé si es por ineptitud, incontinencia verbal o que con sus ocurrencias, anhelan ser portada; y aunque el sentido común dicte prudencia, cuando disertan en mítines o ante los medios, se vienen arriba y el desenfreno verbal, la falsedad, o la temeridad, se apodera de ellos para responder a todo con absoluto desparpajo a sabiendas de que mienten. Y si luego les sacan los colores, si es que rectifican, lo hacen a medias y de aquella manera. Ni un rictus de disgusto. Ni un perdón. Y, así, nos juntamos con declaraciones inconcebibles que van desde neandertales a infanticidios legales, pasando por bajadas de impuestos que generan «recaudaciones revolucionarias» u ocurrencias de hacer personas a «concebidos no nacidos».

Lo peor, insultos indignos de quien pretende gobernar. La manipulación de la realidad se ha convertido en arma de destrucción masiva de la política. El electorado no debería tener piedad con la normalización de la mentira o el insulto. Una pena.

Política

Los santos inocentes

José Luis Bravo // El Prat de Llobregat

Cada vez que hay unas elecciones, recuerdo la novela Los Santos Inocentes de Miguel Delibes y la desgarradora película de Mario Camus sobre la Extremadura rural de los años 60. Gracias a ellas entendí las fases de un duelo. La primera es la negación. Siendo adolescente, fui incapaz de creer esa realidad en España. Tras confirmarme mis padres que efectivamente era así, fue sustituida por la ira, el odio hacia quienes trataban a sus semejantes como esclavos. Pasé a la fase de negociación pensando que quizá los señoritos no podían hacer más, y a la fase de depresión. ¿Cómo alguien podía tratar a un ser humano como un esclavo? Estas emociones en un joven universitario se transformaron en aceptación. Asumí que hay personas que piensan que por derecho de sangre son mejores que las demás. Duelo equivale a pérdida. La mía fue creer que todos piensan en la igualdad de las personas. Gracias a los esfuerzos de mis padres, unos santos inocentes, soy médico, y sigo pensado y luchando por la igualdad entre semejantes. Cuando llegan las elecciones, siempre busco los partidos en los que militaría el señorito Iván, a quien por cierto le gustaba montar a caballo, porque ya no somos ni santos ni inocentes: somos dueños de nuestro destino.