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Cartas al director

 

26/08/2019

HOLANDA

Justa prohibición

Miguel Ángel Loma // Sevilla

Holanda acaba de prohibir, bajo multa de 150 euros, el uso de cualquier tipo de prenda que oculte la cara, y con ello el burka y el niqab que llevan algunas mujeres musulmanas. El burka es el vestido que oculta la totalidad del cuerpo (se supone) femenino y la cabeza, dejando una pequeña abertura de malla a la altura de los ojos, mientras que el niqab permite ver los ojos de quien los lleva a través de una estrecha franja. Con esta prohibición Holanda se suma a otros países europeos –Francia (2010), Bélgica (2011), Dinamarca (2018), algunos estados (8) de Alemania, Austria (2017), Bulgaria (2016), Letonia (2017)– que prohiben este tipo de atuendos integrales, y no tanto por motivos religiosos, sino por razones de seguridad y orden público, pues ocultar la identidad de quien los lleva es algo incomprensible cuando existen graves amenazas de atentados terroristas y por todos lados se extreman las medidas de seguridad.

Sin embargo, dicha prohibición sólo es parcial y limitada a áreas públicas como escuelas, hospitales, transporte público y edificios gubernamentales, quedando permitido su uso para todo el resto de ámbitos.

E igual de sorprendente resulta la oposición de no pocos colectivos, e incluso autoridades, que se niegan a hacer cumplir la prohibición. Algo tan inquietante como la mera visión de ambas prendas por las calles occidentales ante la indiferencia de casi todos.

SOCIEDAD

Más concretar y decidir

Alberto Altés // Vic

No puede ser que la solución a todos los problemas que pasan en el mundo -guerras, salvar inmigrantes, incendios forestales, delincuencia...- esté siempre focalizada de una manera individual. No puede ser, por ejemplo, que cuando vas a comprar al supermercado tengas que comprar pensando en tu nefasta aportación a la contaminación mundial, o sea, ¿comprar menos carne?, ¿nada envuelto en plástico?, ¿comprar verduras naturales muy caras y, encima, pagar la bolsa, porque de este modo salvaremos el mundo de la catástrofe total? Mientras tanto, los verdaderos responsables que tienen el poder para cambiar las costumbres mundiales y quizá salvar la Tierra, viajan en unos yates inmensos, coches grandiosos, aviones particulares y viviendo a toda mecha. La corrupción es su pan de cada día. Menos lecciones de educación ambiental y social y más concretar y decidir, ustedes que pueden, qué hay que hacer para salvar el mundo. Todavía estamos a tiempo.