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CHANTAJE DESDE EL AIRE

 

CARLOSCARLOS 25/06/2006

TLtos pilotos de Iberia vuelven a amenazar con huelga en los días del año que más daño pueden hacer a todos los españoles: la semana de la diáspora de vacaciones de verano. Los cálculos del SEPLA, que es el sindicato de los pilotos, están soportados por la concepción diabólica del círculo de protección de sus intereses que lo blinda como a ningún otro colectivo laboral: el miedo que es inherente a la condición de volar y el control de la seguridad que nos decide a subir al avión.

Los pilotos de Iberia son los dioses del aire. Subirse a un avión es invocar su favor, porque ellos lo deciden todo. Todos nos ponemos en sus manos y, cuando se cierra la puerta de la aeronave, ellos pueden despegar o regresar al hangar por la sola sensación de que algo no está bien. También filtran las contrataciones en la compañía, porque el sistema de ingresos en este cuerpo de élite, en esta aristocracia laboral, depende de que ellos consideren que los aspirantes ofrecen garantía de seguridad para nosotros. Nuestro miedo es su fuerza y ellos lo saben y lo aprovechan. Desde ese blindaje que les proporciona nuestro temor, los pilotos de Iberia tienen tras de sí un amplio recorrido de coacciones en forma de huelgas, de insolidaridad con todos los demás trabajadores de la compañía y de victorias gremiales acomodadas en la imposibilidad de hacer una limpieza entre sus filas por el temor a las represalias en el aire y por la imposibilidad de improvisar sustitutos que cumplan las reglas de seguridad que ellos mismos determinan. Su sindicalismo está acorzado como ningún otro. Están entre los mejor pagados del mundo y son de los que menos horas vuelan. Las diferencias salariales con el personal de tierra son un insulto a quienes también determinan la seguridad de nuestros vuelos pero no tienen su capacidad de coerción. Jamás han hecho nada por sus compañeros de empresa.

Ahora, en ]esta huelga, ni siquiera quieren más dinero. Pretenden condicionar la estrategia de su empresa boicoteando la creación de una compañía de bajo costo que pueda hacer competencia a las compañías de vuelos baratos, garantizada con el prestigio de Iberia. No quieren que podamos elegir volar gastando menos dinero porque eso les quita capacidad de control. Como además, cada vez se les ve menos circulando por los aeropuertos, la indignación de los pasajeros cuando se queden siempre en sus propias puertas de embarque. Lo único que podemos hacer es pedirle a Iberia no ceda a sus chantajes y a los demás trabajadores de la empresa que empiecen a cuestionar que estos señoriítos no tienen porque tener mucho más recorrido.

*Periodista[apellido.140]

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