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La curiosa impertinente

Consejos

 

En estos tiempos de expertos para todo, usted encontrará quien le enseñe a hacer la maleta de toda la vida y de pronto caerá en que siempre la ha hecho mal y hasta se deprimirá por no haber sido capaz nunca de conseguir un equipaje eficiente. También aprenderá cómo tiene que ordenar su armario en el que le encanta acumular prendas por si acaso. Un acaso que le reprochará un día su sumisión ante la gurú de turno, cuando eche en falta aquella falda o aquel bolso o aquel vestido añorado.

Encontrará expertos que le descubrirán que siempre ha comido la fruta mal y que no sabe hacer zumos y, si transita la senda de los aconsejadores profesionales, por fin descubrirá que nunca ha conocido el modo saludable de andar, que corre usted fatal, que en la vida utilizó las zapatillas adecuadas, que jamás se ha dado la crema en la cara de manera eficaz, que, por supuesto, no tiene ni idea de cómo aplicarse el contorno de ojos, que siempre se puso el rímel fatal, que no sabe pintarse los labios ni depilarse las cejas, que no tiene ni idea de cómo colocar los alimentos en la despensa y menos en la nevera, con cada uno en su correspondiente cajón según el nivel exacto de frío requerido, que hierve mal los huevos y que jamás supo empezar a cortar el jamón ibérico por donde se debe.

Una, que es ingenua de constitución, sin embargo, sigue utilizando ese caudal infinito de expertos que es internet y que ha sustituido a los consejos de la abuela o al mero sentido común. Pero en vano, pues no halla soluciones para arduos problemas como quitar las manchas blancas en el hormigón impreso o que una azalea crezca o que los rosales que han dejado de dar rosas vuelvan a florecer. Y sin embargo, padece a diario ese otro torrente de mediterráneos descubiertos por bobos, como que se beba mucha agua si hace calor y se mantengan las persianas echadas para que no entre el sol.

Y una, que es osada también de constitución, se atreve a aconsejarle, pese a todo, querido lector, que haga usted lo que le dé la gana y siga su criterio. Así, si se equivoca, lo hará al menos con fundamento.

* Profesora