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La Constitución del consenso

 

MANUEL Vaz Romero
06/12/2011

TEtn 1978, el país cambió de piel con su nueva Constitución. Han pasado 33 años y esa piel, que ya tiene cicatrices, puede vigorizarse, sin el reverencial respeto al cambio, añadido o enmienda precisos. Las Historia es ésta: Tras las elecciones del 15-6-1977, siete políticos, que iban a ser los padres de la Constitución, redactaron el proyecto: Cisneros, Herrero, Pérez Llorca, Peces Barba, Solé Tura, Fraga y Roca . Había que buscar un camino expedito para llegar pronto a buen puerto, pero hubo recelos, portazos, y, sobre todo, consensos, que nos dieron lo que nunca conseguimos en dos siglos de experiencia constitucional. Por lo que ciertos principios se redactaron con ambigüedad y fueron pospuestas discusiones conflictivas para futuros debates. Todo discurrió sin incidentes, hasta llegar a puntos como educación, aborto, Estado y economía, y organización territorial. Saltará el primer escollo en la cuestión educativa, con una UCD y AP, (según Peces Barba, en Memoria Socialista , 2005), que "tuvieron la tentación de hacer un núcleo duro, luego roto con mi salida de la Ponencia, una especie de órdago de mus, aunque yo no sé jugar al mus". Era la "espantá" torera del entonces orondo socialista. Otro tanto ocurrió al defender Gómez Llorente el régimen republicano, amenazando con derrocar la Monarquía, si luego la Corona no respetaba esa democracia amasada entre las divergencias políticas naturales, que hasta entonces se habían ido tapando. En esto que surgía el tándem Abril Martorell y Alfonso Guerra , que dio ritmo a las discusiones, en un vivo tour de force , mientras suavizaba las discrepancias que amenazaban tirar por la borda el frágil consenso. Otro punto viscoso fue el terrorismo, pero, según J. Carlos Girauta , (La verdadera Historia del PSOE , 2010), una cena celebrada en el restaurante José Luis , de Madrid, arregló la cuestión. Así se llegó al otoño de 1978, con un texto constitucional que fue sometido a referéndum, el 6 de diciembre. El 87,8% de españoles aprobaron la nueva Ley de leyes, un código de derechos y obligaciones para todos, que ha dado a España la más larga paz de su historia, bajo una Monarquía parlamentaria. El eficaz consenso resolvería los desequilibrios de un país en pleno proceso de cambio, en que han vivido los españoles, anteriormente abocados a la intolerancia y a la confrontación. Bajo una Constitución que ha sobrevivido al pronunciamiento de Tejero , ha permitido la alternancia en el poder de varios gobiernos y nos ha dado una razonable convivencia de más de tres décadas. Por ello, en esta hora de tribulaciones, pongamos por delante, una vez más, la más férrea comunión de intereses, para no tener que decir con Ortega , en tiempos pasados: "Hoy ya es, más que un pueblo, la polvareda que queda cuando, por la Historia, ha pasado un gran pueblo".