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Encerado y clarión

Convivencia y connivencia escolar

 

Saturnino Acosta Saturnino Acosta
11/10/2018

Parecen lo mismo, pero nada más lejos de la realidad. Una cosa en convivencia y otra bien distinta connivencia, pero ambas pueden estar relacionadas, mezcladas e incluso supeditadas.

Si nos vamos a la RAE, convivencia está muy clara, acción de convivir, y convivir es sencilla y simplemente: vivir en compañía de otros.

Si nos preguntamos por la convivencia escolar, la cosa cambia, no sólo se trata de convivir, es convivir y educar, crecer y madurar, con alumnos, familias, docentes y entorno, y si me lo permiten y repitiendo lo recogido en el informe de la Unesco de la Comisión Internacional sobre la educación para el siglo XXI, «la necesidad de que los alumnos aprendan en la escuela a convivir, conociendo mejor a los demás y creando un espíritu nuevo que impulse la realización de proyectos comunes y la solución pacífica e inteligente de los conflictos».

Eso solo con respecto a nuestros alumnos pero me quedo en su globalidad con lo establecido en nuestro plan de la convivencia escolar regional, que recoge lo siguiente: La convivencia en los centros educativos no es sólo una cuestión académica, ni estrictamente escolar, es un tema de educación en su más amplia dimensión, que trasciende la institución educativa, lo que exige la colaboración, la cooperación y la conjunción de esfuerzos por toda la comunidad educativa y por toda la sociedad.

Sin embargo, cada día más, y los docentes pueden dar fe de ello, nuestra convivencia escolar va deteriorándose y enrareciéndose según pasan los años. Pero procuran disimularse, por eso hay que preguntar a los artífices directamente, a los docentes, a los alumnos y a las familias, pero sobre todo a los docentes que son los que por su condición deben sufrir «el disimulo».

Connivencia según la RAE tiene dos significados, uno al que aludo: disimulo o tolerancia en el superior acerca de las transgresiones que cometen sus subordinados contra las reglas o las leyes bajo las cuales viven. Como en el ejemplo anterior, también existe connivencia escolar, pero no con subordinados, con las actuaciones que se cometen en contra de los subordinados que interesada e independientemente del grupo político que gobierne, se procura disimular u ocultar.

Sí, me refiero al incremento paulatino de faltas contra el docente de todo tipo, leves, graves y muy graves por parte de alumnos y familias, y del secretismo o disimulo con el que dichas actuaciones en contra a la norma son tratadas por parte de la administración, que en muchos casos causa en el docente sensación de indefensión y dependiendo del caso indefensión.

Luego, esas cifras que en número cardinal u ordinal son alarmantes, salen resumidas estadísticamente, el disimulo, y nadie se extraña, incluso se congratula de las mismas. No es lo mismo decir que ha habido 100 agresiones que decir que se han producido menos de un uno por ciento de agresiones, igual que no es lo mismo trabajar por la convivencia escolar que por «el disimulo».

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