+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico Extremadura:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
 
   
 
 

La política industrial extremeña

Desafíos de la economía regional

Son pocas las empresas regionales que tienen un departamento de I+D propio

 

Desafíos de la economía regional -

Ricardo Vivas Ricardo Vivas
02/05/2019

El comercio interior y exterior condiciona el crecimiento económico y la creación de empleo en la región y nos advierte que la economía regional se debilita desde mediados de 2018. A pesar que la situación económica es favorable para las empresas al contar con bajos tipos de interés, para financiar sus inversiones, con el aumento de la remuneración del asalario desde el 2015, que implica mayor poder adquisitivo, y con la zona euro, principal mercado de las exportaciones, creciendo desde el 2014 y alcanzado un crecimiento de un 1,9% en 2018, las ventas del comercio minorista y las exportaciones se desaceleraron en febrero con una caída de un 0,5% interanual en ambos indicadores.

El resultado es un aumento de la tasa de paro desde el último trimestre de 2018 hasta el 22,5% y la pérdida de rentabilidad de las empresas de la región por el aumento de los costes laborales por trabajador, por encima de la media nacional, en el último trimestre de 2018 un 4% y 0,9% interanual respectivamente, aún peor si se tiene en cuenta que el crecimiento nacional fue el mayor desde el 2011. Esta situación impide que se destinen más fondos a la inversión en nuevos equipos y presiona al alza a los precios, lo que deteriora el binomio competitividad-precio de nuestros productos en relación con otras CCAA.

la clave para asegurar la sostenibilidad del crecimiento y crear empleo está en mejorar la productividad de las empresas. Para ello, se debe implementar políticas que eviten que las empresas lo logren usando la devaluación interna, es decir, con bajada de salarios o despidos, que deprimiría aún más el consumo, al afectar al comercio minorista y provocaría que el trabajador cualificado rechace trabajar por un menor salario, dando paso a otro no cualificado si dispuesto, en definitiva, daría lugar a una pérdida de eficiencia en la empresa, al producir un menor valor añadido por parte del trabajador no cualificado, y de nuevo, un aumento del paro friccional.

La política industrial pasaría por impulsar la productividad de la empresa extremeña adoptando una serie de medidas. Primera, el porcentaje de gasto en I+D sobre el PIB cayó desde el 0,9% en 2009 hasta el 0,6% en 2017. Son pocas las empresas que tiene un departamento de I+D propio, lo que pone de manifiesto el escaso esfuerzo de la empresa regional en I+D. Se debe fijar incentivos para favorecer que la empresa adopte innovaciones, que ya se usan con éxito en otros países, por tener un retorno de la inversión más rápido que la generación de ideas, y serviría de base para la innovación en el medio y largo plazo.

Segundo, en 2018 la PYME extremeña de hasta 50 trabajadores era el 99,5% del total de empresas que hace difícil que obtengan economías de escala. Se debe favorecer la aparición de empresas de mayor tamaño mediante la formación de consorcios o clústeres.

Tercero, un nuevo enfoque de la educación, incluida la formación universitaria, hacia esquemas prácticos y en otro idioma, que dotaría de un capital humano a las empresas más productivo, por tanto, mayor salario y mayor consumo derivado de una mayor propensión al consumo.

Cuarto, en 2018 la UE acaparaba el 83% de las exportaciones extremeñas, con un ritmo de crecimiento de un 1% anual desde el 2015. La excesiva concentración hace necesaria una nueva política de internacionalización centrada en países no europeos, que fuerce a la empresa a invertir en capital humano y nuevos equipos, para adaptar sus productos a nuevos mercados, que le permita ofrecer precios competitivos de cara a introducirse en mercados donde llegamos los últimos y, en consecuencia, esta producción adicional para atender la nueva demanda tenga su reflejo en una mayor compra de insumos y, en definitiva, en la creación de puestos directos e indirectos. En resumen, si las exportaciones y el consumo no crecen por la falta de competitividad, la economía regional registrará un crecimiento moderado, según el entorno favorable vaya despareciendo, y continuará la bajada del superávit exterior que se produce desde agosto del 2018. El objetivo de la política industrial regional debe ser lograr que nuestra industria sea un conglomerado de empresas competitivas e internacionalizadas.