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Carta al director

Día de Extremadura

 

Ángel Morillo Triviño // Castuera (Badajoz)
08/09/2018

Esta tierra maravillosa es muy apacible para la vida. ¿O no? Decía Jean de La Bruyère que «la vida es una tragedia para los que sienten, y una comedia para los que piensan». ¡Lástima!, pues aquí en Extremadura, contradictoriamente, «la vida es una tragedia para la mayoría y más para los que piensan algo»... «y una comedia rocambolesca muy rentable para los que no sienten nada». Pero lo cierto es que Extremadura, para conocimiento de propios y extraños, es «un ejemplo a seguir». Pues miren ustedes:
Gozamos del IRPF más caro del país, en razón de que tenemos los salarios más altos de todas las regiones; quietos pues con las reformas fiscales.

Al igual que el IBI, un golazo por la escuadra, no lo pagan ni las oficinas que lo cobran, caso de Castuera por ejemplo. Los índices de pobreza, tanto relativa como severa (incluida la infantil), indiscutiblemente, son los más bajos del país; no hay que hacer caso a lo que se diga por ahí. Por tener, tenemos las mejores redes de carreteras (nuestras autovías dan la vuelta a toda Extremadura) y ferroviarias (con el mayor número de trenes de alta velocidad del país y que jamás tienen alguna avería), o sea, todo un paraíso para viajeros y transportistas. Los extremeños somos los que menos impuestos, tasas y cánones pagan de todo el territorio nacional; sobre todo, los militantes, familiares y amigos de alguno de los políticos de cualquiera de las dos grandes formaciones que nos mandan.

Y del desempleo, qué quieren que les diga si aquí no hay parados; es sólo que lo hacemos todo tan bien que nos sobra tiempo y parece que estamos en paro (las listas, presuntamente, las rellenan los políticos para coger las subvenciones, pero son «falsas»), y por eso, en esta comunidad, no existe el mundo sindical, ¿para qué? si no hay ningún conflicto ni existen los cursos de formación ni los ERES, tontería pues pedir una reforma laboral a nuestra ministra de trabajo. Y la medicina, ¿conocen alguna comunidad que tenga más médicos por número de habitantes que nosotros, o más hospitales, todos con un funcionamiento ejemplar empezando por el de Don Benito-Villanueva? ¡La Medalla de Extremadura para el consejero ya! Por favor.

En la economía, ¡los reyes, tío, los reyes! ¿Qué región de España o de cualquier otro país es capaz de superar el dato de tener el mismo PIB que hace treinta o más años? Y, ya que ha salido lo de la economía, ¿qué me pueden apuntar de las empresas públicas que tenemos si son las mejores del país y las más duraderas? Hasta hay alguna que sobrevive desde la Expo de Sevilla y son tantas que sólo nos hacen falta unos cuantos Jordi Sevilla para que todo salga a pedir de boca.

De educación y universidades, claro que podemos hablar, pues estamos entre los primeros en el índice Pisa, ¿no? y con universidades donde hay carreras con más profesores que alumnos, que ni Harvard nos iguala. Por último, mejor no hablar de desigualdades sociales, latifundios o respeto por el medio ambiente, donde somos campeones de campeones como el Atlético Madrid. Y en fin, para que no digan que no somos los reyes del mambo, nos acabamos de apuntar el premio del parque móvil más antiguo de todas las comunidades autónomas; pero, ¿para qué queremos comprar coches nuevos si los que tenemos son todos de alta gama y duran el doble que los demás? Sería de tontos, ¿no? Lo dicho, que no hay quien nos iguale: «Extremadura es un ejemplo a seguir».

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