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Soliloquios

Dinero

 

JUAN Jiménez Parra
01/04/2013

Fue en un bar de cuyo nombre no puedo acordarme y no hace mucho tiempo, que me vi en la necesidad de buscar el alivio de mi vejiga y me dirigí al excusado del establecimiento. El pequeño habitáculo ofrecía dos urinarios de pared, un lavabo y un compartimento más pequeño con una taza sanitaria. Uno de los urinarios estaba siendo usado por uno de los camareros que atendían la barra, quien al terminar salió del aseo sin lavarse las manos. Pensé lo que pensarán ustedes al leer esto: Que no es una acción propia de quien manipula alimentos.

Terminé mi faena, abrí el grifo del lavabo y me froté las manos enjabonadas bajo el agua. Al salir así el picaporte de la puerta y presioné el interruptor de la luz. Me pregunté lo que alguno de ustedes pueden estar preguntándose: ¿Para qué me he lavado las manos si luego debo tocar muchos objetos que han tocado los que no se las lavan?

Volví a la barra y vi al camarero tirando cañas, recogiendo platos, sirviendo tapas y cobrando. Y entonces pensé que el dinero es el objeto físico más séptico que existe. Billetes y monedas que han podido estar en los lugares más inmundos y haber sido tocados por las personas más desaseadas --y no me refiero al camarero--, y sin embargo son los más codiciados y ningún tipo de asco nos impide su rechazo. Todavía no he visto a una persona que tome un billete sucio y maloliente con pinzas y lo mire con asco. Llegué a la conclusión de el descuido del camarero en el lavabo era algo intrascendente cuando por otro lado estaba obligado a manipular muchos billetes y monedas procedentes de los bolsillos más dispares.

No es mi intención alimentar sus escrúpulos para que repudien el dinero. Estamos predestinados a manipularlo, aunque vivamos en la indigencia. No hay billete o moneda que se resistan a una mano. Ya sea muy limpia, como la del que acepta sólo el dinero que le corresponde; o muy sucia, como la del que se enriquece ilícitamente con el dinero de todos, aunque después de orinar siempre se lave las manos.