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Encerado y clarión

‘Distinto’ Vara de medir

 

Saturnino Acosta Saturnino Acosta
14/02/2019

Disculpen la ‘errata’ no inducida del título, me refería a las diferentes varas de medir según el momento social, electoral y presupuestario. Ciertamente el abanico de partidos políticos a los que uno puede votar, se han casi triplicado desde hace ocho años, pero no me extraña que los sondeos no acierten ni una, Tezanos aparte. No por los sondeados, porque dependiendo del mes uno dice una cosa y al siguiente la contraria que a su vez defiende otro y que apoyan otros dos que atacan el resto que ya habían dicho lo contrario, y así según combinaciones.

Tan pronto critico al mío cuando pusieron mis barbas a remojar, que una vez sabido que antes serán las del otro a recortar, pongo las mías a secar. De ahí que lo que critiqué ayer, hoy defienda y que ahora sí, como hice ayer, proclame a los cuatro twitter: «todos a una Fuenteovejuna», aunque el ejemplo sirva para el mismo en ambos casos, pero con pretensiones absolutamente contrarias según los tiempos, las elecciones y los presupuestos, pues las barbas entonces a recortar y ahora a secar eran las del mismo comendador.

Parece que el viernes sabremos cuándo votaremos para las generales y, según algunos eruditos, presumiblemente será el 28 de abril, antes que las municipales, autonómicas y europeas. No crean está mal pensado, de hecho es lo más inteligente para mantener esperanzas una vez rechazados los presupuestos. Ya algunos barones, excepto para «la baronesa» que llega tarde, habían mostrado su preocupación de que estas se celebrasen antes que las generales, no fuera a ser que se les pegara un cierto «acentillo» andaluz. Y es cierto que precisamente la actitud crítica de algunos de estos ante dicha posibilidad, hayan precipitado el cambio de actitud gubernamental antes ciertas amistades peligrosas, con o sin relator o antigua «carabina» vigilante de besos y abrazos.

Dicho cambio de actitud va a venir muy bien, pues si una vez me ayudaron a subir al avión, antes de estamparme, que los mismos me sirvan de paracaídas.

En fin, como decía al principio del artículo, hemos pasado del bipartidismo a tener problemas de lateralidad y en algunos casos de multilateralidad, pues ya no sabemos ni dónde estamos ni quiénes son los propios o extraños. Menos mal que esta enfermedad tiene cura, la de Fuenteovejuna, «el pueblo siempre a una», pero para eso hay que ir a las urnas.