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La trastienda / el artículo del director

Dos por el precio de una

Nos enfrentamos a dos elecciones separadas por apenas un mes, siendo la primera mucho más importante de lo que parece

 

Dos por el precio de una -

No querías chocolate, pues toma dos tazas. Los partidos extremeños se enfrentan, de repente, a dos convocatorias electorales separadas por un apenas un mes. Huyendo del denostado ‘superdomingo’, que hubiera conllevado hacer todos los comicios a la vez el 26 de mayo, se ha optado por adelantar las generales al 28 de abril, precisamente para no alterar el campo de batalla de las baronías en la contienda por las autonómicas y municipales, y para aprovechar el relato que, de repente, ha construido el PSOE sobre la base de la ruptura con los independentistas y la unión acérrima de las tres derechas. ¿Por qué no en otoño? Se preguntarán algunos. Porque para esa fecha el relato estaría más que olvidado y porque el gobierno de Pedro Sánchez pudiera haber entrado en barrena y morir de inanición sin apoyos a los que aferrarse.

El arte de la política es saber aprovechar el momento. Y la foto de las tres derechas subidas al altar de Colón no puede pasar inadvertida para el estratega de la Moncloa. El famoso eslogan de ‘Si tú no vas, ellos vuelven’ que se inventó el PSC de Miquel Iceta en 2008 viene ahora como anillo al dedo para movilizar a un electorado de izquierdas que no quiere a Pedro Sánchez, pero teme que el PP se haya sumado al tirón de Vox y traiga de la mano a Ciudadanos.

Luego están los independentistas, esos que sostenían al PSOE y que de pronto lo dejaron caer. Miel sobre hojuelas para desmontar el pacto bajo el mantel del que acusaban al gobierno y poner de relieve ante la españolidad que vive el país que aquí hay un partido que no se casa con quienes quieren romper España. Si a todo esto se le suma que Podemos está en caída libre por sus líos internos y desde la compra del famoso chalé, sale la mezcla perfecta dado que en el ambiente se palpa una huida de su electorado hacia otros postulados de izquierdas ‘más útiles’ que puedan frenar a esa derecha que, de entrada, ha decidido emprender un viaje a tres bandas.

¿Qué puede pasar? Nadie lo sabe pues las encuestas duran lo que dura un caramelo a la puerta de un colegio: un instante, un día, una semana... Lo que hoy es blanco, mañana es negro y así cada lunes. Lo que sí está claro es que Pedro Sánchez ha decidido jugar su propia partida para no tener que deberle nada a nadie y hacer y deshacer a su antojo todo lo que le venga en gana. Sabe que las baronías van a trabajar para él por lo que les conviene y está más que tranquilo. No en vano, unas generales a las puertas de unas autonómicas no dejan de ser una especie de primarias en las que todos se juegan demasiado. Ya sé lo que dicen algunos dirigentes regionales extremeños: que la gente no es tonta y sabe lo que vota en cada urna. Pero afrontar una campaña electoral por las autonómicas y municipales habiendo ganado unas generales quince días antes no es igual que habiéndolas perdido. La depresión en política se huele desde lejos y los electores huyen de los perdedores. Así pues, todos van a salir a ganar y después Dios dirá con las combinaciones posibles dado que aquí ya se sabe que no basta con ganar la contienda, luego hay que saber negociar en la mesa con los resultados obtenidos.

En Extremadura caben distintas combinaciones y como ya he dicho en anteriores ocasiones todo va a depender de Ciudadanos si finalmente Podemos no remonta el vuelo de aquí al 26 de mayo. En este ambiente nuevo en el que estamos, el bipartidismo ha muerto definitivamente y superar los 33 diputados que otorgan la mayoría absoluta en la región resulta una tarea harto complicada. Todo depende de pactos a posteriori. El PSOE de Guillermo Fernández Vara cuenta actualmente con 30 escaños, le dio el gobierno en 2015 la abstención de Podemos (6 escaños). Si ahora bajan ambas formaciones, está por ver si la suma de las dos alcanza la cifra de 33 escaños. De lo contrario, entraría en juego Ciudadanos, que aunque actualmente cuenta con 1 solo escaño, todas las encuestas le otorgan una generosa representación. Los naranjas tendrían que decidir entre apoyar al PSOE (o formar gobierno con Vara) o adherirse a un pacto a la andaluza junto al PP y Vox favoreciendo un gobierno de José Antonio Monago. Todo ello si suman, claro.

Cuidado que vienen curvas, y esta vez no hay un solo circuito de carreras sino dos: uno el 28 A y el otro el 26 M. Encima no basta con ganar la contienda, ahora se puede perder y, encima, gobernar. Endiablada política.