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Encerado y clarión

La escuela rural, una cuestión política

 

Saturnino Acosta Saturnino Acosta
14/01/2021

 Hace justo cuatro años, escribía en este mismo medio y columna un artículo titulado “El pueblo sin niños”. En él me quejaba del descenso de la natalidad en nuestros pueblos extremeños, pero más si cabe en nuestra provincia, Cáceres, y de la situación de nuestra escuela rural frente a la ausencia de niños. De eso hace 4 años. Los datos no han ido mejorando, desde entonces, han ido empeorando.

No fue casualidad ni lo es ahora, que alerte sobre este serio problema que poco a poco va vaciando nuestras escuelas, y como ya saben, un pueblo sin escuela, es un pueblo abocado a la desaparición. En el mundillo educativo ahora toca la revisión de las plantillas de los centros y del número de unidades jurídicas, grupos para que me entiendan rápidamente,  de cada uno de ellos, y ciertamente no estamos hablando ya de una etérea “España vaciada”, es que la provincia, nuestra provincia, Cáceres, se está vaciando, por no llenarla.

Ahora, los nacidos en 2018 deberían ingresar en nuestras escuelas de Infantil y Primaria y los datos no son nada halagüeños. En veintitrés localidades no hubo ningún nacimiento, en veinticuatro sólo hubo uno. Entre dos y cinco nacimientos fueron setenta y cuatro las localidades, pero de ellas, en treinta y dos sólo hubo dos nacimientos. Las localidades con más de 25 alumnos, lo que en teoría es el máximo para llenar un grupo de infantil, llegan a trece.

Con este panorama cualquiera defiende nada, que diría, dijera o dijese alguno. Pues sí, es precisamente ahora, con este panorama, cuando hay que defenderlo todo, y si me apuran, con más énfasis, sobre todo aquellos que creemos en la escuela pública, y sabemos lo que significa ir cerrando unidades en estas localidades.

La escuela rural no es cuestión de números, ni de cifras, pero sí de letras, a las que todos tienen derecho nazcan donde nazcan, residan donde residan, ahí radica la grandeza de la escuela pública, la que garantiza el derecho a la igualdad de oportunidades, la que puede salvar a muchos pueblos de su muerte por envejecimiento.

Defender la escuela pública en la escuela rural no puede ser cuestión de datos técnicos, de cálculos aritméticos o teoría de conjuntos, mantener la escuela pública en la escuela rural es el futuro de nuestra región, y particularmente de nuestra provincia, cercenarla es cercenar parte de nuestra riqueza más preciada, nuestros pueblos, y la voluntad es sencillamente política.

No sólo en Educación, ni mucho menos, está la solución, políticas de empleo, ayudas sociales, a la natalidad, a la vivienda, el alquiler, y un largo etcétera, pero también con el compromiso de todos, Gobierno central, autonómico, diputaciones, ayuntamientos, instituciones, o asociaciones, pero todos y todas pasan ineludiblemente por el mantenimiento de la escuela rural, porque sin escuela los pueblos van muriendo.

*Maestro