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Es decir

Se esperaba

 

Daniel Salgado Daniel Salgado
22/01/2019

No parece sino que el socialismo de Ferraz, o más bien el socialismo que gobierna, esperaba la derrota electoral de los socialistas andaluces para prescindir por fin de Susana Díaz. Es verdad que la ya expresidenta de la Junta de Andalucía le disputó a Pedro Sánchez la secretaría general del partido, y que hay cosas que no se olvidan, pero, hombre, qué menos que concederle el beneficio de la duda, siquiera hasta las municipales de mayo, por si acaso. Nada. En cuanto se supo que el socialismo de Díaz había liquidado casi 37 años de hegemonía socialista en Andalucía --pese a haber ganado las elecciones--, ahí estaba José Luis Ábalos, ministro de Fomento, para decir, eufemístico, que «los dirigentes deben asumir responsabilidades».

Pero el ministro Ábalos fue solo el primero. Tras él, otros ministros de Sánchez, y en especial la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, han recurrido también a los eufemismos para decirle a Díaz que no encaja --pues no ha encajado nunca-- en el socialismo de Sánchez. Dos ejemplos. El ministro de Agricultura, Luis Planas, que ha advertido que «los votantes nunca se equivocan», roborando así al ministro Ábalos, para quien «la militancia decidirá el futuro de Díaz». Y la propia vicepresidenta Calvo, que dice querer «lo mejor para Andalucía, que es también lo mejor para España», y ha asegurado que «los partidos están por encima de los intereses personales». Dicho de otro modo: Díaz ni siquiera encaje en el socialismo tout court, o sea, Ferraz.

Es mucho decir, desde luego, pero la expresidenta de Andalucía debería considerar que el propósito de seguir al frente de la oposición, como exige, solo le proporcionará «la melancolía del esfuerzo inútil» (Ortega y Gasset), ya que el presidente del Gobierno y presidente de los socialistas tiene ya cinco candidatos --y todos andaluces-- para sustituirla. ¿Acaso no tiene bastante Díaz con dejar de ser secretaria general del socialismo andaluz, sino que quiere también de dejar de ser socialista? No sería la primera vez que obligan a alguien a comerse el carné del partido. Y sin olvidar los buenos modales, por supuesto: Bon appétit!

*Funcionario.