+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico Extremadura:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
 
   
 
 

soliloquios

Espere verde

 

JUAN Jiménez (pintor)JUAN Jiménez (pintor) 31/01/2011

En el programa de Televisión Española titulado Españoles en el Mundo , uno de nuestros compatriotas que vive en una austera ciudad de Siria, al ser preguntado por lo que más añoraba de España, contestó: los semáforos. ¿No hay cosas más importantes que evocar?: el jamón, el bocata de calamares, el tintorro ribereño a porrón o bota, las castañuelas y el flamenco si te pones. Pero un semáforo. Qué tío más raro. Claro, que pensándolo bien, los semáforos están por todas partes en las ciudades españolas, regulan al tráfico y sustituyeron a los antiguos guardias de circulación que se colocaban en los cruces haciendo aspavientos con los brazos como si fuesen androides bailarines. Sí, es fácil añorarlos si te has ido a vivir a una ciudad donde no existan, sobre todo si eres de esos conductores que cumplen sus órdenes a pie juntillas, y no de los que apuran el ámbar a velocidad supersónica o se lo pasan por la suela de los zapatos ante un paso de cebra con prioridad para el peatón. ¿Qué sería de la ciudad sin los semáforos? ¡Un caos! En algunas grandes ciudades asiáticas con mucho tráfico no existen y las bicicletas, motos, coches, furgonetas y camiones se las apañan a toque de claxon. Es sorprendente ver como se organizan, jugándose el tipo claro. Pero Asia es Asia. Eso sí, en España tenemos un tipo de semáforo traidor muy amigo de crear confusión entre peatones y conductores. Siempre está en ámbar intermitente para los coches, por lo tanto estos tienen la obligación de parar cuando un peatón espera. El peatón debe pulsar un botón y esperar el verde, pero mientras espera, algunos automóviles, cumpliendo las normas, paran para cederle el paso, cosa que el peatón no puede hacer por estar aún rojo para él. Así pues, la buena voluntad del conductor no sirve de nada, o en el peor de los casos, para incitar al peatón a cruzar temerariamente. Supongo que solucionar el problema no es fácil, quizá suprimiendo el amarillo permanente para los conductores, de manera que sólo paren cuando el semáforo muestre el verde para los peatones.