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La curiosa impertinente

Frivolear

 

Entramos en temporada frívola, y, tal vez contagiados de ella, los líderes ignoran que deben todavía formar gobierno en España y en algunas comunidades y continúan todos con su insoportable comportamiento, frivoleando y frivoleando.

Frivolea la izquierda por su lado y así Sánchez e Iglesias en TVE, se mandan recaditos y se comportan de un modo tan infantil que vergüenza dan. Que si me entero por la tele, que si no me llama, que si los españoles no entenderían, que si ahora convoco una consulta para ver si a las bases les parece bien que forme un gobierno de coalición que en ningún momento se ha dicho que pueda ser formado, y así hasta el infinito y más allá. Y frivolea la derecha allá donde se la escuche, con esa señora Monasterio confesando que está muy contenta porque al fin ha podido hacerse una foto a tres, que es que era una cosa que le hacía mucha ilusión.

Una contempla lo que está pasando y cómo se acercan los días claves y los responsables políticos juegan con la amenaza o la promesa o la aventurilla de volver a convocar elecciones, o de ya en septiembre si acaso, como el que saca entradas para un concierto, y se pregunta dónde habrán aprendido estos jóvenes, pues jóvenes son casi todos, responsabilidad o sentido del deber o mínima conciencia. Porque, querido lector, todos estos personajes incapaces de ponerse de acuerdo o de anteponer el sentido de estado o el patriotismo o la simple inteligencia a la banalidad, están cobrando desde el momento mismo en que juraron o prometieron o, bajo la forma exótica que les petara, aceptaron una responsabilidad, no un privilegio, con los cargos para los que todos los españoles les elegimos.

Va a ser entonces que la política no importa tanto, porque la economía no empeora y Europa tiene paciencia, aunque ya se sabe que la inercia dura lo que dura y despertar tarde y mal puede convertir la inconsciencia en algo más que un mal sueño.

Para el día veintidós se prepara una investidura con todos los alicientes del suspense más supremo. Veremos si para entonces nuestros llamados líderes han dejado ya de frivolear.