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DESDE EL NORTE

Goebbels y la 'ley Celaá'

 

Siempre me sucede que, cuando veo el mismo mensaje repetido y compartido una y otra vez en las redes sociales, casi siempre sin acompañarlo de argumentos que lo justifiquen, me chirría y me viene a la cabeza Goebbels, el que fue el ministro de Propaganda de Hitler. De entrada, desconfío.

Es lo que me ha pasado con la ley Celaá y los mensajes del tipo Stop ley Celaá, Por la libertad educativa y similares. Sin entrar en el fondo, la forma es pura propaganda. No veo en esas frases compartidas alusiones al texto con las modificaciones presentadas a la ley educativa que justifiquen el argumento. Es más, estoy convencida de que el 99% de las personas que comparten ese tipo de mensajes no se han leído las 81 páginas con los cambios que fija el proyecto.

«Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad», afirmaba Goebbels y con esto no quiero decir que los que reenvían esos mensajes o critican un texto que no se han leído o sí sean unos mentirosos, sino que la maquinaria de lanzar unos mensajes claros y directos para que las masas se suban al carro y los muevan está funcionando.

Por eso, como periodista, no puedo más que apelar al espíritu crítico, a que no nos quedemos solo con lo que queremos escuchar o leer sino a intentar buscar todas las versiones posibles. Solo así, podremos opinar con conocimiento.

Empezando por leerse los cambios, si es posible. Si no, lo que se hace es recurrir a los medios de comunicación, pero habitualmente al afín, al que tiene una línea editorial igual a la mía y que además coincide con una ideología política.

Pero lo deseable sería buscar otros puntos de vista, otras opiniones. Leerlas al menos y luego ya veremos si nos convencen o estamos de acuerdo o no. Como mínimo, nos harán reflexionar.

En cuanto al fondo, mi impresión es que, al igual que en muchos otros aspectos, la sociedad española está polarizada y las opiniones son tan cerradas que a unos hasta les ofende que otros opinen de forma diferente.

Con todo, queda claro que una ley que nazca con tanta oposición nacerá muerta. El Gobierno debería practicar más la pedagogía y huir del simple objetivo de conseguir apoyos en el Congreso porque, si no, durará lo que duré al frente del Estado el partido promotor. Una ley así debería aspirar al consenso, pero, con opiniones tan diferenciadas, ¿será posible algún día? Pobres alumnos, como siempre, los perdedores.

*Periodista.