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Nueva sociedad, nueva política

Hoja de ruta para Cataluña

No se va a poder hacer política en España en años sin una posición ante el conflicto catalán

 

Hoja de ruta para Cataluña -

En Cataluña hay varios problemas. El más importante es el problema legal: un parlamento autonómico electo subvirtió el orden constitucional vigente en septiembre de 2017. Es obligado recordar que este problema no ha desaparecido potencialmente, puesto que el Govern y el Parlament actuales siguen defendiendo las mismas bases políticas.

El segundo problema es de orden público. Parte del independentismo, sabiéndose perdedor, utiliza la movilización para generar disturbios, intentar bloquear las instituciones y poner en peligro la paz social.

El tercer problema es el político. A grandes rasgos: la mitad de la población catalana quiere la independencia y la otra mitad no. Es decir, es un problema entre catalanes. El independentismo ha conseguido que parezca un problema entre España y Cataluña, pero en realidad es un problema catalán.

Como el problema legal no ha desaparecido potencialmente, el Gobierno de Rajoy nunca debería haber levantado la aplicación del artículo 155. Cometido ese error, habría que volver a aplicarlo en cuanto jurídicamente se pueda, puesto que el independentismo aún no se ha comprometido solemnemente a cumplir la ley.

El problema de orden público debe estar en manos de las fuerzas de seguridad, como no puede ser de otro modo. Si las fuerzas de seguridad catalanas no responden con eficiencia, deben hacerse cargo las españolas. Si no fuera posible dentro de la normalidad institucional, el Gobierno tendría que aplicar también por esta razón el artículo 155. El problema político se debe resolver dialogando. Al ser un problema entre catalanes, ese diálogo debe producirse en el Parlament. Un Parlament que el independentismo mantiene prácticamente cerrado gracias a su mayoría en la Mesa. Por tanto, si no hay diálogo es por responsabilidad (antes con Rajoy y ahora con Sánchez) exclusiva del independentismo.

España es un Estado y Cataluña es una CC.AA. Aunque el problema fuera entre Cataluña y España —que no lo es— no cabría jamás un diálogo bilateral de igual a igual. Es una de las exigencias del independentismo que ningún Gobierno español puede aceptar.

El derecho de autodeterminación —la principal pretensión del independentismo— no existe en el derecho español; para poder plantearlo, los partidos que así lo deseen deben impulsar una reforma constitucional fructífera. El derecho de autodeterminación tampoco existe en el ámbito internacional, salvo para realidades coloniales o de opresión ilícita, que no es el caso catalán. No se puede hablar de lo que no existe.

Es muy importante recordar que el independentismo está utilizando herramientas propias de regímenes totalitarios, como el uso de las masas intentando violentar las instituciones legalmente vigentes (fascismo italiano), la ruptura unilateral endógena del orden legal vigente para conformar un nuevo orden alegal (nazismo), la constitución de una estructura vertical que fusiona instituciones, revueltas callejeras y acción sindical (franquismo) o el uso de propaganda institucional para expandir falsedades contrarias al orden legal existente (común a todos los regímenes totalitarios).

Desde postulados progresistas lo único posible ante el conflicto catalán es: 1) oponerse por coherencia ideológica (solidaridad entre territorios) a la independencia de Cataluña; 2) denunciar el uso de las herramientas antidemocráticas con que el independentismo intenta imponerse a la otra mitad de la población catalana; 3) limitar cualquier diálogo político al ámbito catalán, hasta que haya un acuerdo entre catalanes independentistas y no independentistas que tenga al menos un 70% de apoyo allí; 4) rechazar que en cualquier proceso de diálogo se introduzcan el derecho de autodeterminación o la bilateralidad; 5) garantizar el orden público en Cataluña; 6) garantizar el respeto al ordenamiento jurídico en Cataluña; y 7) defender el uso del artículo 155 en caso de que los dos puntos anteriores no puedan llevarse a cabo por vías ordinarias. Creo que una inmensa mayoría de la sociedad española compartiría esta hoja de ruta.

* Licenciado en CC. de la Información

   
4 Comentarios
04

Por pagafiestas 17:49 - 12.02.2019

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Para mí, conocer si es la mitad, un 40 % o un 60 % de los catalanes los que quieren la independencia es un tema menor, de simple estudio sociológico referido a un 17 % de la población española, que se reduce a un 7 %, como mucho, si se concreta a la población que se considera independentista. Esa opinión puede servir exclusivamente a efectos estadísticos de tendencias, como los que prefieren el mar o la montaña para sus vacaciones. Un referéndum para saber con exactitud las cifras de los que desean separarse, ni está recogido en nuestra Constitución, ni en la de ningún país del mundo, ni mucho menos puede usarse para dar cumplimiento a sus deseos. El 93 % restante de los españoles querríamos y tendríamos derecho a dar nuestro voto, y con ello nuestra decisión al respecto, que no la veo yo por conceder la independencia. Pero podemos seguir mareando la perdiz 100 años más, que no hay problemas más importantes que resolver; al fin y al cabo a los cabecillas de esa pretensión les va muy bien viviendo mientras tanto de todos los españoles.

03

Por jordi motlló 10:07 - 12.02.2019

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Creo que afirmar que la mitad de los catalanes queremos la independencia y la otra mitad no, es una afirmación muy gratuita ya que, en ningún momento, ha habido unas ganas de saberlo. Únicamente con un referéndum sabríamos a ciencia cierta los números legales de cuántos estamos por la independencia y cuantos por seguir en autonomía. Pero ni los gobiernos del PP y del PSOE lo quieren saber y de esta manera nunca se podrá solucionar el conflicto ya que la única solución existente se descarta. ¿Por qué tanto miedo a la consulta?¿ Alguien nos lo puede explicar?

02

Por pagafiestas 10:04 - 12.02.2019

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Para vistacorta, lo que tienen que hacer los catalanes constitucionalistas (mejor expresado que "no independentistas", pues en el fondo de todo el problema está el incumplimiento de la Constitución, ley de leyes que les obliga a ellos y a todos nosotros), según él, es decirle a los independentistas: "lo que vosotros queráis, y problema solventado". ¡Lo que hay que leer!. En otro sentido, el artículo de hoy de este columnista es asumible en su totalidad por la inmensa mayoría de los españoles, tal vez en un intento de arropar a Sánchez frente a los desmanes de los irracionales separatistas, aunque observo la incongruencia de afirmar que Rajoy se equivocó cuando levantó el 155, algo que le reclamaban desde la izquierda más que desde cualquier otro lado.

01

Por vistacorta 8:21 - 12.02.2019

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Parece que lo que tienen que hacer los catalanes independentistas, es decir a la otra mitad de catalanes no independentistas, bueno muy bien, lo que vosotros queráis, y problema solventado.