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Encerado y clarión

Homologación..., 35 horas y los PGE

 

Saturnino Acosta Saturnino Acosta
22/03/2018

Suele decirse que lo que «Dios no da, Salamanca no presta».

Los anuncios, los acuerdos, las firmas y un montón de etcétera a bombo y platillo para salir en la foto, no tienen como fin último el parecer, tienen el ser.

La inmensa mayoría de las comunidades autónomas tienen sus respectivos presupuestos generales aprobados y en marcha, sólo disposiciones ministeriales y la inclusión en los presupuestos generales del Estado de medidas concretas y específicas, en este caso que me ocupa y afecta, para con el sector docente, podrían modificar los mismos, y una vez habilitados entonces sí habría que negociar con las comunidades autónomas.

Estimados compañeros de profesión y de dedicación, también la mayoría de las comunidades autónomas tienen unos objetivos de reducción del déficit público u objetivos de déficit, que sólo a través de disposiciones ministeriales se pueden modificar, en este caso no en cada sector, con el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas.

Ayer, y con razón, la consejera de Administración Pública y Hacienda, Pilar Blanco-Morales, se quejaba de que «no se puede condicionar la recuperación de la jornada de 35 horas al cumplimiento de los objetivos de estabilidad».

Exacto, pero es que no se puede firmar un acuerdo para que determinadas comunidades puedan cumplirlo y otras no a sabiendas de dicha condición, eso «te lo da Dios y Salamanca».

La homologación salarial docente y cualquiera debe ser para todos los funcionarios, madrileños y extremeños.

Es obligación del Ministerio de Educación, según en cada sector, liderar en la Conferencia Sectorial de Educación y posteriormente en la mesa sectorial, el acuerdo que lo habilite, y para eso como bien dice la vicepresidenta, Pilar Blanco-Morales, no hay funcionarios de primera y segunda, el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas debe flexibilizar los objetivos de déficit en aquellas comunidades autónomas que lo necesiten y las quejas o las firmas dirigidas a ellos.

Y luego sí... luego negociar en las comunidades autónomas.

Vamos, que no hace falta ir a Salamanca.