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Extremadura desde el Foro

Inversiones

La recesión no parece inminente, pero es posible o incluso probable

 

No sería del todo extraordinario poder definir con exactitud el futuro? ¿O, al menos, saber vaticinar, con precisión, lo que va a ocurrir en base a una o varias señales? Una habilidad así es una auténtica ventaja. Sin duda, una contundente y directa fórmula para hacerse una fortuna personal. Que se lo digan a Biff Tannen, que se decidió hasta romper el espacio-tiempo en busca de su santo grial en forma de almanaque deportivo.

Si han estado atentos a algo que no sea disfrutar de sus vacaciones (bien hecho) o han dedicado el tiempo no ocioso más allá del vistazo sobre la omnipresente y pantomímica política patria (allá ustedes), seguro habrán leído u oído la noticia sobre la que ha girado la actualidad económica. Pero, si tampoco es el caso, que sepan que se trata de la inversión de la curva de tipos de interés a largo plazo.

Ahora explicaremos qué es esta curva, qué implica y por qué se produce su inversión. Pero antes conviene saber que esta inversión se refiere a la economía estadounidense. Lo cual les hará entender que este desequilibrio tenga un impacto a nivel global.

La curva de tipos de interés compara el coste de colocación de la deuda soberana de Estados Unidos entre las que vencen a corto plazo y a largo plazo. Hablamos de cómo financia el país sus gastos. La curva traza una comparativa de cuánto riesgo está dispuesto a asumir un inversor que compra esa deuda, respaldada por el gobierno americano (es decir, se asume que la posibilidad de impago sea baja).

Lo normal es que sea creciente: es decir, el interés a corto será más bajo que el interés a largo plazo, ya que simplemente el factor tiempo hará que el inversor exija más rentabilidad ante una mayor incertidumbre. Es más sencillo predecir lo que haremos mañana que lo que nos pasará en diez años.

Hagamos un ejemplo con usted mismo, que lee estas líneas. Si alguien de confianza le pide algo de dinero, tendrá en cuenta tanto para qué se lo pide como el tiempo que tardará en devolverlo. Incluso si la lógica dicta que no le pedirá que le pague intereses (estas cosas entre amigos, ya saben, son siempre delicadas), probablemente frunza el ceño o le genere más preocupación si le dice que va a tardar dos años en devolverle su dinero que si promete hacerlo en dos días. Asumiendo que honrará el compromiso, usted puede quedarse un par de años sin usar sus propios euros.

Esta preocupación, para un inversor, tiene un coste financiero. Por no hablar del efecto de la inflación, que es lógicamente superior a largo plazo. Consecuentemente, para asumir la compra de deuda a largo plazo siempre se pide mayor rendimiento que a corto. Ahora, esa curva se ha invertido. Los inversores están más preocupados por la situación económica a 12 o 24 meses que a diez años. ¿Saben cuándo fue la última vez que se produjo el fenómeno de la inversión de la curva de tipos? En 2007.

La inversión de la curva de tipos ha funcionado como un presagio altamente fiable de la llegada de una recesión económica. Por ello, muchos creen que este cambio en la curva supone que la economía global se estancará ya, incluso en el cuarto trimestre del año. Razones para pensar en ello no faltan, ya que siempre que se ha producido una recesión la curva de tipos se había previamente invertido. Pero la curva también se ha invertido sin que haya sobrevenido recesión posterior.

Entonces, ¿nos vale esta inversión como un único, infalible y clarividente indicador de que vienen los problemas financieros? No. Es una información valiosa, sí. Avisa de un empeoramiento de la situación económica, pero necesita contexto. Y lo cierto es que la economía estadounidense muestra fortaleza aún en los datos de empleo, de consumo o las exportaciones.

A lo mejor lo que se invierten son los papeles. Estados Unidos fue el «paciente cero» de la crisis de 2008, pero puede no ser el caso actual.

La recesión no parece inminente, pero posible o incluso probable. ¿Puede evitarse? La respuesta es prácticamente imposible conocerla a nivel global, pero no tanto a nivel local. Europa está abocada porque no contamos con una coyuntura favorable y las tensiones e inestabilidad política espantan a los inversores. España sigue creciendo, desde luego, pero no es una economía aislada que resista la caída de la zona euro. ¿Se está preparando nuestro gobierno? Yo no invertiría demasiado en esa opción.

*Abogado. Especialista en finanzas.