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Soliloquios

Juego de escaños

 

Juan Jiménez Parra Juan Jiménez Parra
11/02/2019

Por un escaño mato» podría ser la frase dicha por cualquiera de nuestros líderes políticos. Ahora, que es cuando más estabilidad política necesita el país, porque se requiere para que haya estabilidad económica, más incertidumbre y desasosiego nos ofrecen los políticos.

Y todo por un puñado de escaños. Hartos estábamos del bipartidismo y hartos empezamos a estar algunos del multipartidismo. Y acabamos de empezar. Ya veremos en junio, cuando se tengan que formar gobiernos en todas las comunidades autónomas.

A ver quién pacta, a ver quién tira, a ver quién afloja. Y es que el escenario político actual es penoso con tanto actor.

Por un lado Pedro Sánchez, aguantando la presión de los independentistas catalanes porque los necesita para sacar sus presupuestos adelante y seguir gobernando.

Los independentistas exigen y exigen, y Pedro Sánchez intenta satisfacerlos. Da la impresión de que está dispuesto a hacer lo que sea con tal de mantener su puesto. Pero ya es cuestión de pundonor. Llega un momento que hay que decir basta, idos al carajo.

Un actor secundario que busca su papel protagonista es Albert Rivera. A este hombre le vienen dadas. Quizá sea el único que no debe decir nada para atraer votos. Pero lo dice, y a veces se le nota demasiado su codicia de escaños.

Pablo Casado es un actor que intenta llamar la atención lanzando discursos ofensivos contra Pedro Sánchez. Esa está siendo su estrategia para ganar adeptos, cuando son Ciudadanos por la izquierda y Vox por la derecha los que realmente le están birlando los votos.

Por otro lado Pablo Iglesias --o Podemos, que es lo mismo--, al que abandonan algunos socios. No es de extrañar, con ese proceder de caudillo autoritario, y ese discurso acusatorio, incoherente, llamando casta a todo quisqui y tachando de burgués a todo morador de chalé. ¿Y él?

De Vox, ¿qué decir? Que Santiago Abascal ha llegado justo cuando los votantes más radicales del PP lo necesitaban. Que a río revuelto, ganancia de pescadores. Y que el lobo siempre tendrá orejas de lobo, aunque a veces intente disfrazarse de oveja. Los ciudadanos somos meros espectadores, pero decidiremos qué actor merece más aplausos. Ojalá no nos equivoquemos.