Hay consenso entre amplios sectores de la sociedad en que para atajar la crisis económica se necesitan medidas drásticas e impopulares y que, para ello, es imprescindible un pacto de Estado. No existe acuerdo, en cambio, sobre las medidas que se deben tomar para reducir la deuda pública y crear empleo, aunque se haya llegado a un pacto entre los sindicatos y la patronal. Todo el mundo coincide, sin embargo, en que una de las piezas clave de la contención del gasto público es la moderación, si no congelación, de los salarios. Percibo el subsidio de desempleo y soy exmileurista --seguramente volveré a ser mileurista-- pese a que, como tantos otros jóvenes, tengo estudios superiores, por lo que me pregunto si no son ya lo suficientemente bajos los sueldos como para que no puedan ser mejorados. Los sueldos son muy bajos desde hace mucho tiempo, y la crisis que ahora sufrimos la padecemos los mileuristas desde hace aún mucho más. Ahora, ni siquiera tenemos trabajo. Antes, a consecuencia de la incontrolada vida de nuevo rico que se instauró en este país con la época de las vacas gordas, la situación fue empeorando y aumentó la desigualdad entre los que tenían bastante o mucho (actualmente, cada vez menos) y los que no teníamos lo suficiente (hoy, cada vez más). Los esfuerzos para salir de la crisis con el aumento del IVA recaen, de nuevo, en los que menos culpa tienen. No entiendo por qué no se adoptan soluciones que impliquen a la banca o que sirvan para cambiar de una vez el actual modelo productivo, abandonando el ladrillo y apostando por sectores estratégicos que aporten un mayor valor añadido. También habría que mejorar el sistema educativo y formar a más profesionales cualificados.

Antonio Muñoz Zapata **

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