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La trastienda // el artículo del director

El momento de la verdad

Si como dicen las encuestas, no hay mayorías absolutas, el gobierno extremeño va a salir de los pactos que se fragüen tras las urnas

 

El momento de la verdad -

En estas elecciones en las que, parece ser, no va a haber mayorías absolutas, cabe preguntarse qué posibles alianzas van a fraguarse cuando esta noche se abran las urnas en todos y cada uno de los colegios electorales de Extremadura. Si el PSOE de Fernández Vara obtiene una holgada mayoría como predicen todas las encuestas, podrá aventurarse a gobernar en solitario esperando una abstención de alguno de los grupos políticos (como ocurriera en la pasada legislatura) o sentarse a negociar un pacto de gobierno, bien con Podemos, bien con Ciudadanos. El PP, por su parte, solo tiene la opción de sumar con Ciudadanos y esperar el respaldo de Vox como ocurriera en Andalucía. De ahí las constantes insinuaciones de Monago durante la campaña a Ciudadanos para que se posicione antes de hoy, las cuales no han obtenido respuesta.

La única ocasión en la que se ha hablado de pactos abiertamente en esta campaña ha sido el martes pasado en el debate de candidatos de Canal Extremadura Televisión. En este espacio televisivo, la líder de Unidas Podemos, Irene de Miguel, puso las cartas encima de la mesa y dijo sin tapujos que estaba dispuesta a entrar en un hipotético gobierno con el PSOE si daban los números y se abordaba un programa común. El candidato de Ciudadanos, Cayetano Polo, por el contrario, se anduvo por las ramas cuando se le preguntó y no se pronunció. Quiso dejar las puertas entreabiertas tanto a derecha como a izquierda y esperar acontecimientos.

Es evidente que a ningún político le gusta tener que depender de nadie y menos sentarlo en su consejo de gobierno. Cuando reinaba el bipartidismo todo era más fácil: gobierno y oposición y nadie más para compartir el baile. Ahora hay que andar en la pista mirando de reojo no sea que, aún ganando las elecciones, uno se quede fuera del gobierno porque se juntan el resto.

Monago mantuvo un encuentro el miércoles pasado con periodistas en Cáceres y sentenció que no renuncia a intentar un pacto de gobierno con Ciudadanos y Vox si suman una mayoría pero dando por sentado que el PP sería la segunda fuerza política y, en consecuencia, él presidente. Caso de no darse alguna de estas dos circunstancias, por ejemplo que Ciudadanos impusiera un candidato, él no daría el paso y se iría a la oposición.

De todas maneras, en el PP extremeño andan mosqueados. Desconfían a las claras de Ciudadanos. A lo largo de la campaña casi no les han atacado, entre otras cosas porque el enemigo por naturaleza de la derecha es el PSOE. Sin embargo, los últimos días ha pasado justo lo contrario y es porque el no posicionamiento de los naranjas, a diferencia de su líder nacional, les hace pensar que están dispuestos a entenderse con los socialistas y negociar no sólo el gobierno de la Junta, sino los ayuntamientos de Cáceres y Badajoz, bastiones del PP y anhelo socialista desde hace seis legislaturas. La bajada del PP, sumada al ascenso del PSOE y la irrupción de Ciudadanos, se traduce también en hipotéticas alianzas municipales donde todo es negociable dependiendo del reparto de concejales que obtenga cada cual.

En el PSOE están exultantes. Guillermo Fernández Vara ha hecho una campaña de masas; se ha recorrido toda Extremadura siendo consciente de que eran sus últimas elecciones y de que hay serias posibilidades de teñir de rojo el mapa de la región. No en vano, de ganar y gobernar sería su último mandato presidencial y dejaría el partido en su punto más alto de los últimos años después de recuperar el poder en 2015.

Hay que ver cómo ha cambiado el panorama. Desde las primarias de Pedro Sánchez y Susana Díaz a la moción de censura contra Rajoy va un abismo. Nadie podía presagiar en el momento de la convocatoria de las generales del 28 de abril que la cosa iba a ir tan bien como ha ido para los socialistas. En Extremadura se pueden ganar elecciones con el aire nacional en contra, (precedentes hay con Ibarra ganando aquí y Aznar en Madrid), pero si el viento es favor miel sobre hojuelas. Ahora Vara cuenta con impulso propio y ajeno. Quién lo diría.

Siempre cabe la sorpresa y que la entrada de Vox en la Asamblea de Extremadura (si lo consigue) desconfigure el mapa de mayorías y sean posibles distintos gobiernos con Ciudadanos de árbitro a derecha e izquierda. Todo va a depender, como siempre, de la participación y de la fidelidad del voto. ¿El momento de la verdad? Cuando se abran las urnas no, cuando acto seguido empiece la negociación.