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Es decir

Monseñor se absuelve

 

Daniel Salgado Daniel Salgado
19/03/2019

Ricardo Blázquez, presidente de la Conferencia Episcopal Española, se reunió el jueves con Juan Cuatrecasas, presidente de la Asociación Nacional de Infancias Robadas (ANIR), para decirle que no acepta ninguna de las medidas exigidas por su asociación respecto a los abusos sexuales producidos en la Iglesia española. Abusos sexuales a menores, se entiende. De hecho, Cuatrecasas es padre de un menor que los ha sufrido. Y, a más a más, Cuatrecasas acudió a la reunión acompañado del vicepresidente de la asociación, Javier Méndez, que también fue víctima de abusos cuando niño. De momento, solo una pregunta -mera curiosidad- a propósito de la reunión: ¿les pediría monseñor Blázquez, en nombre de la Iglesia, y dado que los tenía delante, les pediría perdón a Cuatrecasas y a Méndez? ¿O se limitaría a absolverlos?

Hay que pensar mal (y no para acertar, por Dios), ya que monseñor Blázquez se remitió -dándose la absolución a sí mismo- a las normas de actuación del Vaticano ante los casos de abusos a menores, las cuales están aún elaborándose. ¿Elaborándose? Ante un caso probado de abuso a un menor por parte de algún miembro de la Iglesia, el Vaticano no precisa normas de actuación. Basta con apartar de la Iglesia al autor del delito, para empezar, y entregarlo después a los tribunales de justicia. Sirva como ejemplo el caso del cardenal George Pell, condenado a seis años de cárcel por abusos. ¿O acaso las normas de actuación vaticanas serían -serán- para encubrir y perdonar según qué casos? Sea como fuere, esas medidas deberían ir acompañadas de otras, en opinión de Cuatrecasas. Respecto a las víctimas, medidas sanitarias, sociales y educativas. Y respecto a los victimarios, medidas jurídicas.

Así lo recoge el documento entregado a monseñor Blázquez, donde se exige que «se depuren de una vez las responsabilidades por los delitos», pero también «por los años de encubrimiento y complicidad», que es lo grave. Y lo más importante: que la investigación de los casos no la realicen miembros de la Iglesia, dada la experiencia de los tribunales eclesiásticos al juzgar delitos mundanos cometidos por eclesiásticos.

 
 
1 Comentario
01

Por Manuel Madrid 15:12 - 19.03.2019

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Cuentacuentos y cínicos .Pues saben que nadie les va a juzgar ni en la tierra , ni en el cielo (que no existe )