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Desde el norte

Mucha más pedagogía

 

Desde que han comenzado las fases de desescalada, estamos viendo incumplimientos en la calle. Basta salir cualquier día para pasear o hacer deporte para verlo y no creo que ningún municipio sea una excepción. Primero con los horarios y el tipo y número de personas que podían salir juntas y ahora con la obligación del uso de mascarillas. ¿Pero la responsabilidad de quién es? ¿Solo de quien incumple las medidas, o hay una responsabilidad compartida?

Me decanto por lo segundo. Aunque es cierto que el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento, en este caso hay que reconocer que hay un sinnúmero de normas y que además, unas van cambiando al pasar de fase y otras no. Dudo que la población en general se lea el BOE cada vez que se publican nuevas medidas, en mayor medida se informan a través de los medios de comunicación, que han multiplicado su labor de servicio público con esta pandemia. Pero también hay que tener en cuenta que hay personas que están cansadas de esta sobreinformación y ni siquiera ponen la televisión o la radio, que es lo más sencillo. Hay personas que no tienen redes sociales y me centro sobre todo en las personas mayores, a las que toda esta vorágine del coronavirus les puede sobrepasar, más aún la cantidad de cosas que deben tener en cuenta al salir a la calle.

Por eso y por muchas otras circunstancias personales, considero que, si Mahoma no va a la montaña, la montaña debería ir a Mahoma y me refiero a las administraciones. Echo en falta mucha información puerta a puerta, por ejemplo con bandos municipales, carteles en los portales, señalización -como se está haciendo por ejemplo para dirigir a peatones y deportistas en parques o caminos- e información clara.

Ahora que el uso de la mascarilla es obligatorio, habría que machacar a la población sobre la forma en que hay que ponérsela, dónde no debe llevarse -leáse cuello o frente- cómo quitársela con seguridad, cómo hay que desinfectarlas o cuánta es su vida útil. También las farmacias o los establecimientos comerciales que las venden podrían contribuir a esta pedagogía.

Todo para que la información llegue al mayor número de ciudadanos. ¿Pueden salir dos adultos con dos niños juntos o dos adultos con un niño, o a más de un kilómetro? Pues todavía no, pero muchísima gente lo desconoce. Es otro ejemplo. Hay que insistir e insistir en la información porque de ello depende que no volvamos para atrás.

*Periodista.