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La chorrera

El muro

En Navalmoral ha salido a la calle el movimiento contra el paso de línea ferroviaria en superficie

 

El muro -

José L. Aroca José L. Aroca
14/07/2019

La de Navalmoral es una de las zonas más reivindicativas de Extremadura. La central nuclear, el tabaco, el cierre de empresas…, quizá al estar en ese extremo no padece la indolencia o el pesimismo que plancha la combatitividad social de otras zonas, y periódicamente se levanta y lucha aunque luego los resultados no acompañen del todo.

Mientras toda la Comunidad ansía la llegada cuanto antes de un tren de alta velocidad que nos saque del aislamiento ferroviario y nos conecte con nuestra metrópoli, Madrid, en la capital del Campo Arañuelo se está gestando y esta semana ha salido a la calle el movimiento contra el paso de la línea ferroviaria en superficie, y a favor de un enterramiento o soterramiento a lo largo del casi kilómetro y medio del paso de la infraestructura por la ciudad.

Recuerdo de la barriada de Gamonal en Burgos, y muy reciente del movimiento en Murcia capital contra el paso en superficie y consiguiente muro de la alta velocidad. Luchas vecinales, empeños colectivos pero también retratos individuales de personas, jubilados, a veces señoras muy mayores, que se plantan en las vías y derrotan a enormes máquinas Goliat de obra públicas, impotentes.

Ciudadanos contra la construcción de un bulevar en esa barriada de Burgos, o toda una ciudad, la capital murciana, de 450.000 habitantes, negándose a ser partida y consiguiendo una victoria final aunque en ello posiblemente haya influido que la Administración socialista que gobierna el país hace un año tenga a un murciano como secretario de Estado de Infraestructuras, y a un vecino, un valenciano, como ministro de Fomento, alguien que por otro lado se está portando bien con la alta velocidad extremeña, como empezó a hacer su antecesor y ex alcalde popular de Santander, Íñigo de la Serna.

El Ayuntamiento moralo apoya en líneas generales ese soterramiento, lo hace el partido en el gobierno local y en el nacional, cuyo diputado extremeño y portavoz de Infraestructuras en el Congreso, César Ramos, está a favor. Es un movimiento importante, llamado a obtener éxito si no total, sí en gran medida, mientras Fomento no parece haber calibrado de momento bien su importancia e intenta combatirlo con algunas filtraciones periodísticas arriesgadas. Son problemas administrativos y técnicos los que se argumentan de momento, pero ha nacido un movimiento interesante y amplio en Navalmoral, siempre estimulante para el resto de la Comunidad.

Arquitectos y otros técnicos de esa localidad han esbozado ya un proyecto alternativo que regalaría a la ciudad un gran área de esparcimiento, dominio público, apta para la naturalización del casco urbano (jardines, sombras) y la cada vez más perentoria lucha contra la subida de las temperaturas, contra el cambio climático. Uno se pregunta si en Murcia ha sido posible, la respuesta ha sido sí, por qué no en Navalmoral, y sin olvidar tampoco que otras ciudades del recorrido de la línea como Cáceres, Mérida o Badajoz también deben recibir un buen trato en las aún sin definir soluciones urbanas de esta infraestructura ferroviaria del siglo XXI.

Mirada política al caso moralo desde una capital política regional, Mérida, que sestea con un cambio de legislatura y de gobierno mucho más tranquilo, continuista, que en otras ocasiones. Los diarios oficiales andan huecos de nombramientos, hasta hay precaución por la publicación de eventuales en el Ejecutivo, en el Legislativo.

Esta semana que viene habrá los primeros nombramientos, y un pleno de la Asamblea en la que se perfila una oposición fuerte al PSOE desde derecha e izquierda por dos fuerzas maltratadas en las urnas, PP y la confluencia, y un Ciudadanos que sigue sus pasos de aprendiz sin mayor brillo y con la rémora del escándalo municipal de Badajoz.