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Flamenco en Lisboa, Flamenco en Nimes, en Toronto, en Tokyo, en Bélgica..., flamenco en redes sociales, flamenco en medios de comunicación que como El Periódico Extremadura y La Crónica de Badajoz reconocen como propio, flamenco en los 'olés' de los que aplaudimos una buena decisión, flamenco en los goles por la escuadra en la política, en la vida social, y flamenco para enamorar y enamorarse.

Escribía Manuel Machado en 1916 esta malagueña: 'Porque me veas con otra no dudes de mi querer. La sangre se da mil veces, y el corazón una vez...', y una se rinde a la evidencia de que vivimos en un mundo pulsado al segundo, pero sin tiempo a la reflexión. Estos versos solo los encuentro mirando atrás, porque intento intuir en nuevas letras, en nuevas formas el añejo, el sabor de lo auténtico y no hay forma. Y esa creatividad que echo en falta, me hace volver una y otra vez a Manuel Machado y a esos 'grandes' que sin saberlo forjaron el hierro del futuro del flamenco a base de golpes en la fragua de los martinetes. Echo en falta lo auténtico de ayer en las redes sociales de hoy. En Twitter el flamenco impone su 'quejío' a base de tuits de nuevos portales, aficionados y artistas. Flamenco 'social' para enamorar ante el cante, y ante la vida. Flamenco para todo. Flamenco solución universal para entonar un mea culpa, y para hacerse grande con los logros. Flamenco de ayer, para las plataformas de hoy. Por eso me gusta que los aficionados se interesen por este arte también, a través de las redes. Me gusta que se 'escuche' lo aportado por cada uno, y me emociona cuando quienes ajenos, a priori al flamenco se acercan a él marcando como favorito un tuit, o incluso regalando 'te quieros' virtuales, a base de RT.