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Encerado y clarión

Las oposiciones que vienen

 

Saturnino Acosta Saturnino Acosta
04/07/2019

Mientras hoy miles de opositores esperan ansiosos conocer las primeras notas de las oposiciones al cuerpo de maestros, que les permita pasar a la popularmente conocida «encerrona» y esperando que no ocurra como en Murcia, donde solo han pasado un 42% de los opositores, pudiera ser que estos hasta la recuerde con nostalgia, pues parece que el modelo actual tiene sus días contados, y el MIR educativo se implantará, más antes que después.

La mayoría de los grupos políticos lo llevaban en sus programas, y parece que existe consenso suficiente, incluso por parte de organizaciones y asociaciones, hasta de los propios opositores, de cambiar el modelo actual, otra cosa es cómo, cuándo y dónde.

De momento, y una vez confirmado por el Ministerio de Educación que no habrá cambios en los temarios para las oposiciones de Secundaria de 2020, y previsiblemente así sea hasta el 2022, el debate que se abre es si esa fecha será la elegida para que el MIR educativo vea la luz.

Además de elevar los requisitos previos de los aspirantes, como sucede en Alemania o Finlandia, la mayoría de las distintas ramas de aplicación del MIR se pueden dividir en tres modelos distintos:

La clásica, que sería grado, más dos años de prácticas remuneradas y luego la oposición a funcionario, pero necesario para impartir docencia en los centros independiente de titularidad pública, concertada o privada.

Aunque otro modelo amplía en secundaria y restos de enseñanzas a tres los años de prácticas y un modelo diferenciado para el servicio de orientación.

Luego tenemos, digamos la vocacional, es decir, evaluar capacidades, previo al ingreso en las universidades y con un año de prácticas sin remunerar dentro del plan de formación inicial, para luego pasar a la oposición.

Y, por último, la que aúna el viejo y el nuevo mundo, más prácticas, pero aplicando baremo de méritos, aún sin determinar, para acceder a la función pública.

En definitiva, y a espera que nuestra clase política se ponga de acuerdo, lo primero para hacer política en vez de jugar a los cromos, cada vez más voces, de todos los colores, claman por la necesidad de un cambio de modelo, cambio que volvería a ser un error, se implantase fuera de un estatuto docente y ley del profesorado, aún sin carrera profesional.

Hoy miles de docentes esperan sus notas, suerte a todos y a todas.