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Con un paso adelante

El poder de las manos

 

MANUEL Vaz-Romero
01/03/2013

En la Capilla Sixtina, Miguel Angel representa a Dios creando al hombre quien, más tarde, ha de abandonar el Paraíso, tras la infracción bíblica de comer la fruta prohibida. Condenado junto a Eva , tendrán que guarecerse, sin tardar, en el fondo telúrico de una cueva, donde dejarán sus huellas dactilares, cual auténticos documentos de identidad. Manos que limarán pedernales, aguzarán metales y decorarán ánforas, esculpirán apolos y afroditas, edificarán coliseos, levantarán cúpulas, construirán puentes, o pintarán muros románicos y lienzos deslumbrantes.

Desde siempre, pues, las manos han hecho una labor impagable, sobre todo, de utilidad inmediata y natural, o creadas para la función a practicar. Como las de cirujanos que hacen prodigios, salvando muchas vidas; de oradores que, moviéndolas en el aire, dibujan bellas piezas oratorias, y de sacerdotes que predican magistrales sermones. O la de muchos políticos que manipulan escritos, falsean datos y cifras, o manejan cuentas en paraísos fiscales. Manos que cosen y bordan, saludan con alborozo, firman declaraciones de paz, o fabrican dagas, espadas y lanzas, mientras aporrean tambores de guerra. Manos que escriben obras inmortales, tocan violines, cavan surcos, o acarician a sus hijos, mecen su cuna y les tocan la frente en noches de fiebre. Admirables manos las que lavan a los niños con moscas en la cara, y benditas las, que entregadas al prójimo, esperan con fe el premio de recibir el ciento por uno... Manos anilladas prometiendo amor eterno, las enjoyadas para fiestas o grabadas en el paseo de astros famosos del cine americano. O esposadas, en corredores de muerte-

O las que encestan triples inverosímiles, bloquean goles cantados, ejecutan bellas verónicas, e incendian ruidosas castañuelas en tabernas de barrio y castizos "colmaos". Manos que leen la buena aventura, las que siembran y recogen, amasan el pan y lo reparten, o las que amenazan y maltratan, aplauden o cierran bocas; las humildes, que sueltan palomas al aire, o las que dirigen orquestas, timonean barcos, conducen trenes, o se alzan al ritmo de músicas estridentes. Y siempre serán adorables las que se llenaron de heridas y cicatrices de tanto batallar en la vida-Todas exhiben su poder, mas su grado supremo está en las manos clavadas de Cristo, en su cruz, cuyo dolor se acrecienta cuando lloran las saetas en Semana Santa...