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La chorrera

Sevilla tuvo que ser

Odia el delito, y compadece al delincuente, y al imprudente

 

José L. Aroca José L. Aroca
24/11/2019

El pasado martes se dictaba la sentencia de los ERE, que comunicaba penas muy duras para dos expresidentes de la Junta de Andalucía, en el caso de Griñán seis años de prisión, y hasta una veintena de consejeros y directores generales de la Administración autonómica socialista.

La publicación del fallo, de más de 1.700 folios, ha incendiado al país más aún de lo que estaba, y ha dado lugar a que muchos de los que han opinado saquen lo peor, suele ser así, que llevan dentro, en tanto que son pocos los que ha preferido poner mesura, análisis y vista larga ya que eso hoy día está por aquí bastante penado, y basta con que opines libre y tras reflexión, contra la marea de linchamiento, para que tú también cuelgues de la horca de las redes sociales.

La condena de los tres magistrados de la Audiencia Provincial de Sevilla –dos juezas y un juez-- es escalofriante en cuanto a sus consecuencias penales y en cuanto a su relato de los hechos y deducciones, que no obstante son provisionales, al igual que las condenas, porque todo ello tendrá que ser revisado por el Tribunal Supremo.

El espectáculo político montado a los instantes de conocerse el fallo ha sido deprimente, y del mismo bajo nivel en cuanto a responsabilidad, sensatez, precaución, reflexión, análisis, y visión de contexto y conjunto; también en cuanto al mínimo cuidado que se exige en unos momentos en los que España vive tiempos delicados por el bloqueo y desconcierto ciudadano, económico y hasta moral diría yo.

Ese sistema de ayudas a empresas en crisis, y los trabajadores que en ellas estaban, que estuvo vigente durante una década, parece que hacía aguas si no por todos lados, sí por demasiados, pero de ahí a decir que fue todo fraudulento seguro que media un abismo, ese mismo por el que han caído, desprovistos de cualquier rigor y prudencia, todos los que lo han afirmado.

He escuchado y leído que el «fraude» es de 680 millones de euros, y el mantra se repite y multiplica, hasta un conocido, veterano y reputado periodista radiofónico lo ha repetido, pero muy pocos se han entretenido en buscar y localizar que en realidad esa es la cantidad total que se manejaron en las ayudas. ¿Todo fue robado? ¿Ninguna empresa ni trabajador consiguió con justicia, procedencia y legalidad esa subvención para aguantar sin cerrar, o pasar la transición desde el paro hasta la jubilación?

Es indudable, dado el montante de lo que se ha conocido, que hubo numerosos sinvergüenzas en medio, delante y detrás y deseo, como todos, que paguen lo hecho, pero también es cierto que el catedrático de Derecho Constitucional andaluz Javier Pérez Royo ha dicho que partes de la sentencia no admiten un pase desde el momento que, respecto a Chaves y Griñán, en cuanto a sus responsabilidades, el único hecho que se les considera probado es que, y no hace falta una instrucción judicial de diez años para saberlo, eran efectivamente presidentes de la Junta y el segundo además consejero, y por tanto necesariamente tenían que «estar en el ajo».

Políticamente yo creo que ellos, y otros condenados, y también en parte el PSOE, ya pagaron. Dimitieron de sus cargos, ya no están en el partido, y por mucho que les absolviera el Tribunal Supremo llevan el sambenito de por día; al Partido Socialista andaluz aún le queda erosión, pero de ahí a decir, como se ha exigido, la dimisión de Pedro Sánchez, es como reclamar la de Pablo Casado por el caso Gürtel de sus antecesores, una soberana exageración.

Me rechina y entristece que haya ocurrido este caso en Andalucía porque se abona a que en el resto de España se manoseen todos los clichés negativos sobre el sur. Me choca intelectualmente que se hable de voto «cautivo» andaluz en general cuando han sido 6.700 trabajadores los prejubilados, ayudados, etc., por estos ERE, de entre un total de seis millones y cuatrocientas mil personas que forman el censo electoral de esa comunidad.

Ojalá llegue cuanto antes la sentencia firme del Tribunal Supremo y se aclare asunto y sentencia sevillana tan complejos. Odia el delito, y compadece al delincuente, y al imprudente.

*Periodista.

 
 
2 Comentarios
02

Por Tosapla 12:21 - 24.11.2019

Yo creo que cuando se escribe en un medio publico de informacion general, no es lo mismo quer si se escribe en un medio de determinado partido. De todas maneras esto no ha hecho mas que empezar, faltan casi 200 "piezas separadas", que, sin duda seran jugusas en extremo. Es cuerioso que, hasta ahora nada se dice de restituir lo robado sean 700, 70 o 7 los millones robados. Por ultimo a mi la sentencia me parece pero que muy blandita.

01

Por vistacorta 8:36 - 24.11.2019

Hemos llegado al extremo que esta tan desvaluada la palabra dimisión, que cuando la leemos ó escuchamos nos hace el mismo efecto que si estando en un bar escuchamos pedir un cortado.