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Encerado y clarión

Sin «presupuestos», no hay paraíso

 

Saturnino Acosta Saturnino Acosta
15/08/2019

Metaforeando el título de la conocida telenovela, sin la «presupuesta» del Estado, el paraíso queda aún más lejos, y para que haya «presupuesta», tiene que haber presupuestos y para que haya presupuestos debe haber gobierno, porque un gobierno en funciones no tiene funciones de gobierno. Si comunidades autónomas, pensionistas, empleados públicos, y un largo etcétera, con gobierno y sin presupuestos, a base de reales decretos, ya estaban lejos del paraíso, sin ambos, lo máximo que tendremos será una larga estancia en Cayos Cochinos, la última isla de Supervivientes, con la diferencia que no serán los famosos quienes lo pasen mal.

La primera pérdida significativa sería en las inversiones en cuanto a gastos de capital se refiere, que no son prorrogables, de manera que no se podrán ni comenzar nuevos proyectos, ni variar significativamente los actuales y que llevará implícitamente desaceleración tanto en el empleo como en la economía, pero también afectará a nuevas reformas. La segunda consecuencia directa sería el aumento del déficit y de la deuda que además arrastraría a las comunidades. Después vendrían los daños colaterales como la subida de impuestos, el desajuste entre ayudas y subvenciones e ingresos, y así, un efecto dominó hasta el último y primer eslabón de la cadena, el ciudadano de a pie.

Pero quienes primero van a notar esa ausencia presupuestaria van a ser las comunidades autónomas, principalmente las deficitarias independientemente de signo político, pues tanto Educación como Sanidad están transferidas y son las principales consumidoras del PIB de cada región, que tendrán que adaptar a las medidas gubernamentales ya comprometidas con menos ingresos. Inmediatamente después están los casi nueve millones de pensionistas que verán en peligro la adecuación de sus pensiones al IPC, así como los empleados públicos a los que se les prometió la subida de un mínimo del 2,1% en 2020 en el peor de los casos. Olvídense de macro ofertas de empleo, de reformas estructurales, incentivos nuevos o de ampliación de la cobertura social.

Desde el 26 de diciembre de 2015, España no ha tenido unos presupuestos «normales» y cinco años son muchos años desgastando la «presupuesta» del Estado, y sin «presupuesta», sólo habrá un paraíso, el de «Supervivientes».

* Maestro