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Desde el umbral

Tobillos

 

Ahora uno se da cuenta de que ya no es tan joven por lo de los tobillos. Porque la chavalería los lleva al aire, mientras que uno disfruta más cubriéndolos con unos calcetines bien tupidos y abrigaditos. Que ya, que se sabe desde siempre que la juventud es época de enseñar cosas, ya sea el ombligo, los bíceps o unas piernas robustas o estilizadas. Pero lo de los tobillos no lo habíamos visto hasta hace poco. Y ya llevamos un par de años en que lucirlos es tendencia. Tanto es así que no es extraño escuchar en el lenguaje coloquial expresiones como esa que dice que algo está ‘más frío que los tobillos de un moderno’.

Y es conocido por todos que, cuando algo penetra en la lengua popular, luego, no se esfuma así como así. Oigan, y lo dicho, que enseñar los tobillos ahora es sinónimo de modernidad. Y lo bueno de esta moda es que, por enseñar los tobillos, casi nadie sale perdiendo. Porque tobillos feos, lo que se dice feos, no los hay en abundancia. Aunque tampoco llamativamente hermosos. Entre otras cosas porque aún no hay un canon muy marcado de lo que significa la belleza tobillera. Y eso, con otras partes de la anatomía humana, no ocurre. Realmente, si uno se detiene a pensarlo un poco, del tobillo solo sabíamos hasta hace poco que era una articulación con tendencia a lastimarse y sufrir esguinces. De hecho, si la palabra se busca en Google, los primeros resultados abordan la anatomía y biomecánica del tobillo desde el punto de vista médico o académico. Pero de la moda no se habla tanto, y hay que escudriñar algo más para encontrar algo que leer al respecto. Si uno lo hace, se encuentra con que hay quien informa de que los médicos advierten que, ante las bajas temperaturas, las extremidades sufren más, y que lo natural y saludable es cubrirse esas partes para combatir la gelidez y sus consecuencias. También se comenta por ahí que la industria del calcetín puede ser la gran perjudicada de esta tendencia a la desnudez tobillera. Aunque uno no tiene del todo claro que sea así, porque muchos de los que lucen sus tobillos usan una nueva modalidad de calcetincitos a los que llaman pinquis. Pero eso ya merecería otro artículo aparte. *Diplomado en Magisterio