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Jueves sociales

A tope con la ley

 

El principal problema de la justicia en España es la falta de sentido del humor. Esa parece ser la defensa de Kanghua Ren, alias ReSet en su canal de Youtube.

Los jueces van a tope con la ley, dice en el juicio en el que se le acusa de humillar a un mendigo, un vagabundo, como él cuenta. Y es que los jueces, el fiscal, y los abogados no entienden que todo era de coña, una juerga, vamos, y se rayan como si estuvieran empanados.

Es fácil de comprender, hombre. El tema es que hay que reírse un poco y animar el cotarro en el canal de vídeos donde ReSet tenía ciento veinte millones de visualizaciones. Lo había conseguido con sus retos, una muestra del humor más fino, en la línea de Quevedo o Cervantes, o más allá todavía.

Los retos consistían en grabarse haciendo bromas en plan coña, de un alto nivel intelectual, como ofrecer bocadillos rellenos de excrementos de gato a niños y ancianos, o rellenar galletas Oreo con pasta de dientes y conseguir que se las comiera alguien.

Ironía fina donde las haya. Da igual que quien se las coma sea un indigente que está pidiendo dinero a la puerta de un supermercado. O a lo mejor la gracia está ahí, en grabarle comiéndose las galletas y subir el vídeo enseguida con comentarios puramente conceptistas o culteranistas como que al menos se había lavado los dientes y otras perlas así.

Pero el fiscal, que es un hombre demasiado serio, y el juez, que va a tope con la ley, no están por la labor de reírse. Ni de compadecerse del drama enorme de ReSet, pobre, que ha sido criticado en las redes (no entiende por qué) y encima ha perdido seguidores.

Dejó el instituto porque con los vídeos ganaba mucho dinero, pero ahora, triste e incomprendido no sabe qué va a hacer. Su carrera como humorista ha terminado. Y eso que había alcanzado cotas muy en la línea del humor cruel español (ahí está Gila con su chiste sobre las fiestas de los pueblos y las bromas a los forasteros, me habéis matado al hijo, pero lo que nos hemos reído).

La pequeña y sutil diferencia es que Gila y otros grandes humoristas se reían de sí mismos, y hacían un humor inteligente que aun así llegaba a la mayoría.

ReSet se ríe de los demás, o mejor dicho, de los más débiles, y además le han destronado los mismos que le auparon. Puede que el fiscal y el juez se rayen y no le comprendan, y que los seguidores no quieran reírse ya con sus supuestas gracias, quizá porque todos tienen cierto sentido de la humanidad, de la otra justicia que vela por los ancianos, los niños, los indigentes, para mantenerlos a salvo de tipos que llaman broma a la crueldad sin sustancia de los matones de toda la vida.