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Torra y la violencia

 

No se puede ser al mismo tiempo un activista y ‘president’ de la Generalitat. Después de que en diversas localidades catalanas, y sobre todo en Barcelona, se vivieran intolerables escenas de violencia protagonizadas por radicales, el ‘president’, Quim Torra, perdió ayer la oportunidad de condenar de forma explícita los disturbios. «La violencia no nos representa», fue todo lo que dijo Torra desde una de las marchas que confluyen hacia la capital catalana. Unas palabras insuficientes después de que los enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas de seguridad en Barcelona, que anoche volvieron a repetirse, impactaran a la sociedad catalana.

Es indiscutible que el movimiento independentista ha demostrado durante años un carácter inequívocamente pacífico. Grandes manifestaciones se han sucedido sin violencia. Precisamente por ello, y porque la protesta contra la sentencia del Tribunal Supremo a los líderes del ‘procés’ es legítima, el independentismo debe condenar sin complejos las actitudes violentas. Ante lo sucedido en Barcelona no cabe contemporizar ni desmarcarse con la boca pequeña, a destiempo y en un lugar poco solemne, como hizo ayer Torra, de nuevo presa de su alma activista.

La actitud de Torra contrasta con la del ‘conseller’ de Interior, Miquel Buch, que no tuvo reparos en afirmar que hay que «aislar» a los grupos violentos que han protagonizado los «intolerables» actos violentos. El ‘conseller’ defendió la labor de los Mossos d’Esquadra, lo cual sería una obviedad si no fuera porque Buch se halla bajo el fuego de una parte importante del independentismo justo por el papel de la policía ante los disturbios. Si ha habido algún exceso de los antidisturbios debe ser investigado y, si procede, deben tomarse las medidas necesarias, pero como dijo Buch, los Mossos tienen la obligación de velar por la seguridad ciudadana. La comparecencia del ‘conseller’ ante los medios -más política que técnica, tal vez para compensar el silencio de Torra- no fue sencilla: llegó tras horas de difíciles contactos entre los socios de Govern para acordar cómo encaran la violencia en la calle y el papel de los Mossos. Que las ideas al respecto no estén claras en el Govern es una pésima noticia.

Cabe decirlo con toda la firmeza posible, como hicieron las asociaciones de comerciantes de Barcelona y Fomento del Trabajo: las manifestaciones deben respetar el orden público y las instituciones y los partidos deben actuar con responsabilidad. Los disturbios no solo causan daños materiales y perjudican la imagen de Barcelona y de Cataluña, sino que enturbian la convivencia en un momento muy tenso. El pleno del Parlament catalán de hoy es una oportunidad para ver qué líderes están a la altura.

La mesura y responsabilidad no solo debe exigirse a los políticos catalanes. En Madrid, la derecha exige la aplicación de medidas extremas como el artículo 155 de la Constitución o la ley de seguridad nacional. No hay motivo para ello. En la ronda de contactos de ayer, Pedro Sánchez evitó tomar medidas drásticas. Es su obligación contemplar todas las opciones, pero también lo es mantener la cabeza fría, incluso en precampaña. Un paso en falso, de Sánchez o de las instituciones catalanas, podría tener consecuencias desalentadoras.

 
 
1 Comentario
01

Por progre 9:05 - 17.10.2019

El parcial-editorialista no puede ser muy duro porque no olvida porque y por quien gobiernan "sus jefes". Vuelvo a repetir en Cataluña cuando trabajan...??