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LA PLACA SE HA INSTALADO EN LA FACHADA DEL COLEGIO RAMON Y CAJAL

La avenida de La Salle se dedica al maestro Guillermo de la Rúa

El letrero evoca su labor docente y su defensa de los derechos del niño. Asistieron al acto familiares del desaparecido director del centro

 

Imagen de políticos y familiares, bajo la placa de la dedicatoria. - Foto:TONI GUDIEL

La avenida de La Salle se dedica al maestro Guillermo de la Rúa - Foto:TONI GUDIEL

SERGIO DIAZ
06/06/2014

Ayer se descubrió en la fachada del colegio Ramón y Cajal una placa que recuerda al desaparecido director del centro, Guillermo Gómez de la Rúa, al que ya está dedicada la avenida de La Salle.

El evento estuvo presidido por el alcalde, a quien acompañaron la directora actual del centro escolar, Marci Prieto, el concejal de Cultura, Angel Custodio Sánchez y algunos de los familiares del homenajeado maestro, su hijo Guillermo Gómez, su nieta Nuria Gómez y su bisnieta.

Fernando Pizarro afirmó que es "de pueblos inteligentes y generosos homenajear a sus maestros" y recordó otros lugares de Plasencia dedicados a otros docentes como Bonifacio Cano, Manuel Revilla Castán o Eulogio González. La directora Marci Prieto, en un breve discurso, destacó que "los muros de carga de este colegio se los debemos a Guillermo de la Rúa, sin el que hoy no estaríamos aquí".

El hijo del director agradeció al consistorio el gesto, que "reconoce la figura de Guillermo Gómez de la Rúa, su gran labor como docente y su valía como persona" y su hija, Nuria Gómez, dijo del acto: "Un sueño cumplido", que permite a su abuelo entrar "en la memoria colectiva".

Guillermo Gómez de la Rúa fue el tercer director de las Escuelas Graduadas de Plasencia y quien estaba en el cargo cuando se inauguró el centro educativo Ramón y Cajal el 13 de enero de 1935, por lo que, a la vez, es el primero de las Escuelas Graduadas Santiago Ramón y Cajal. Fernando Pizarro alabó "su lucha a favor de los niños y por la libertad y la justicia, anteponiéndolas a su propia vida", lo que, junto con su pertenencia a la izquierda republicana, le costó su categoría de enseñante y quedó apartado del mundo docente para el resto de su vida en los primeros años de la dictadura franquista.

Aun apartado de forma forzosa del ámbito educativo, Guillermo de la Rúa se mantuvo toda su vida muy vinculado a los niños, con sus colaboraciones con la Asociación de Amigos de la Escuela y el Niño, y a la cultura. Fundó la desaparecida librería Cervantes en la calle Pedro Isidro junto a su socio Antonio Calle Pérez, padre del último dueño, Enrique Calle.