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LA EXPERIENCIA HA PERMITIDO «PROMOVER EL RESPETO HACIA OTRAS FORMAS DE VIDA»

Empatía con el inmigrante

El IES Sierra de Santa Bárbara ha concluido un programa Erasmus K2 en el que una treintena de alumnos ha podido visitar centros de refugiados de cinco países y conocer su sufrimiento y realidad

 

En Turín 8 Profesoras y alumnos, con sus títulos tras su paso por Italia. - EL PERIÓDICO

«Es la mejor forma de romper la burbuja en la que estamos los estudiantes»; «ves otros puntos de vista. No es lo mismo verlo por televisión a que te lo cuenten los que lo han sufrido»; «conoces otras culturas»; «empatizas con ellos». Son algunas de las conclusiones a las que han llegado Marta, Paula, Andrea, Cecilia, Marta, Sara y Sylvia tras haber viajado a Italia dentro de un proyecto Erasmus K2 en el que participa el IES Sierra de Santa Bárbara desde el 2016 y que concluye ahora.

Ellas son algunas de la treintena de alumnos de este centro que han podido viajar a Rumanía, Grecia, Bulgaria, Portugal e Italia gracias a un proyecto sobre los migrantes en la historia del mundo y el papel de la mujer. Raquel Sánchez es la coordinadora de estos proyectos y con ella han participado otros 9 profesores.

Juntos, y con alumnos y profesores del resto de países del proyecto, han participado en mesas redondas, charlas y talleres, visitas culturales y, sobre todo, en lo que más les ha impactado, las visitas a centros de refugiados y pisos tutelados. Raquel ha estado en todos y subraya que «te das cuenta de que un emigrante debe pasar por muchas fases, la primera, la más dura, que es abandonar su país»y además, el trato y la situación de los inmigrantes «es diferente en un país que en otro».

Así, recuerda que, en Rumanía, «había menos y más facilidades, incluso iban a buscar a los familiares. En Grecia, habría 4.000 personas en barracones» y, en Italia, estaban en un centro en Turín promovido por un matrimonio, con servicios desde cardiólogo a pediatra, sala de música, cocina, docencia y todo gracias a voluntarios. En este último centro, han conocido situaciones como la de un joven que «dijo que había ido de Afganistán a Italia andando» y la de un estudiante de Teología, refugiado político, que había tenido que dejar a su mujer y sus dos hijos y quería llevarlos con él.

Todo ha servido para «promover en los alumnos el respeto hacia diferentes formas de vida, para ser conscientes de que cualquiera puede ser un emigrante y para mejorar su competencia lingüística» en inglés. A los profesores les queda la «satisfacción personal de poder brindar a los alumnos la posibilidad de viajar, aprender, convivir y respetar otras culturas» y supone un reconocimiento para el centro.

Raquel da las gracias al equipo directivo, profesores, padres y alumnos «por confiar en nosotros». El instituto ya ha solicitado otros proyectos Erasmus K2 para el próximo curso porque, en definitiva, «no debe haber fronteras en la docencia, hay muchas maneras, la enseñanza se realiza más allá del aula. Te formas como ser humano».

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