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Contra de sexta

Llegó

 

ROSA MARÍA GARZÓN ÍÑIGO (técnica en información turística)
14/01/2018

Ha tardado, pero por fin, ha nevado. ¡Cuánta falta hacía! (y hace).

2017, hidrológicamente, ha sido un pésimo año con cifras demasiado preocupantes del descenso de casi un 20% de agua, de lo que normalmente se acumula en Extremadura.

Los verdaderos sufridores por la sequía son los agricultores que dependen de embalses incapaces de aportar agua a los riegos dada su baja capacidad. Se estima que las pérdidas de producción de tabaco y pimiento, por la mano de obra que generan, serían en torno a 1.320.000 euros, según las organizaciones agrarias. Que el 50% de la producción de vid se ha perdido, el 25% del olivar de secano y el 60% en aceituna de aderezo.

También los ganaderos están haciendo frente a una situación que hace años no conocían, alimentar con piensos (a precios desorbitados) al ganado ante la falta de pastos y construir abrevaderos para abastecerlos de agua de pozos.

El Ejecutivo extremeño ha aprobado medidas para financiar préstamos suscritos por los titulares de explotaciones agrarias, ganaderas y apícolas con la intención de paliar los costes económicos que a estos profesionales les ha ocasionado la sequía, facilitándoles así recursos para poder hacer frente a esta situación.

Todos mirábamos al cielo como solución al problema y él nos ha favorecido con agua en forma de nevada.

Por necesidad, las gentes de campo se han visto obligadas a dosificar correctamente las reservas acuíferas y, que nieve es una bendición, aunque como cuando llueve, nunca lo haga a gusto de todos. Aquellos que se han visto atrapados durante horas en sus coches hasta la llegada de las quitanieves, han maldecido el fenómeno y no hallado más que inconvenientes. Mientras, los agricultores del Valle del Jerte daban gracias por la repercusión que tendrá en la mejora de la cosecha de cereza.

Escasa, dada la falta que hace, pero suficiente para devolver la vida a fuentes, arroyos y limpiar la atmósfera. Imágenes de Los Pilones del Jerte hace unos días con sus pozas estancadas, dan paso a las de esta semana tras la nevada, donde la fuerza del agua limpiaba y devolvía su habitual aspecto natural y claro.

Bucólicas y divertidas estampas que hacía tiempo no disfrutábamos de niños y adultos jugando y creando muñecos y ángeles de nieve. Hagamos que duren.