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LAS CONSECUENCIAS DE LA MOVIDA

Los vecinos abandonan la calle Cartas por los ruidos

  •  Algunos residentes ponen en venta sus viviendas para huir del bullicio por la saturación de bares


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    Vista de la calle Cartas, con una de sus casas en venta. T. G. -

    RAQUEL RODRIGUEZ PLASENCIARAQUEL RODRIGUEZ PLASENCIA 24/07/2003

    O convertir su casa en un búnker para que no entre nada de ruido o venderla. Son las únicas opciones que los vecinos de la céntrica calle Cartas dicen tener para huir del bullicio que causa el ir y venir de los noctámbulos por los numerosos bares de copas que se concentran en la calle.

    Después de solicitar en varias ocasiones al anterior equipo de gobierno la declaración de zona saturada de bares sin resultado alguno, los vecinos están tan hartos que advierten de que "el 80% de las viviendas de la calle están cerradas y los propietarios del 20% restante están dispuestos a venderlas si se las compran". No es de extrañar porque destacan que la mayoría de los vecinos son gente mayor, que en algunos casos está enferma.

    Por eso, no faltan carteles de Se vende en algunos balcones como el de un vecino que después de vivir más de treinta años en la calle decidió poner en venta su casa a finales del año pasado, coincidiendo con la instalación de dos nuevos locales de copas. "A mí me han echado de ahí porque después de luchar, de hablar con el anterior alcalde y meter escritos en el ayuntamiento, nada, así que me he rendido".

    DEPRECIACION DE LOS PISOS

    Además, tiene muy claras las razones por las que se ha marchado: "Aquí de jueves a domingo la molestia es total, hay mucho bullicio porque aunque los bares cierren a su hora, se quedan dentro los amigos y la policía no hace caso".

    Sin embargo, algunos vecinos se quejan de que hasta vender el piso es difícil porque precisamente el problema de ruidos ha provocado una depreciación de su valor. Con todo, los que no se han ido han optado por insonorizar por completo su casa. Es el caso de un matrimonio que afirma haberse gastado unos 3.600 euros en instalar doble ventana, aislante en el tejado, aire acondicionado en toda la vivienda para no tener que abrir las ventanas e incluso cerrar el patio de luz. "No nos ha quedado otro remedio para poder vivir en nuestra propia casa porque esta calle es tan estrecha que el ruido retumba" y denuncian que, a pesar del horario de cierre, "el sábado pasado estaba esto a las cinco de la madrugada como la feria".