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TRUJILLO 3 programación basada en actividades de ocio, educación e integración

El campamento de Cruz Roja atiende a una veintena de menores

Dos monitores y varios voluntarios los acompañan a lo largo de toda la mañana

 

Tras ver una película, los niños trabajan las emociones, en el campamento de Cruz Roja en Trujillo. - OFICINA IGUALDAD Y VIOLENCIA DE GÉNERO

Una veintena de niños trujillanos disfruta este verano del campamento de Cruz Roja, que desde hace siete años se desarrolla cada época estival, dirigido principalmente a menores de familias con dificultades económicas o vulnerabilidad social. Por este motivo, se convierte en un espacio educativo saludable, en el que los pequeños se divierten y disfrutan del tiempo de ocio, pero también aprenden y adquieren hábitos de alimentación e higiene. Así lo explica el coordinador autonómico de Cruz Roja, José Aurelio González, quien recuerda que en un primer momento estas acciones comenzaron siendo un comedor escolar «hasta que nos dimos cuenta de que había que atender también otro tipo de necesidades».

De esta forma, surgieron los campamentos que este año han comenzado el 24 de junio y se prolongarán hasta el 3 de septiembre, para niños de 5 a 12 años. Son gratuitos y están subvencionados con un millón de euros por la Junta de Extremadura para los 35 espacios que se desarrollan en toda la región, en localidades de más de 5.000 habitantes. Son los servicios sociales de base quienes se encargan de derivar a los menores a Cruz Roja, contando en varias localidades, como Cáceres y Olivenza, con una larga lista de espera.

En el caso de Trujillo, los niños cuentan con dos monitores y varios voluntarios que se encargan de acompañarles durante toda la mañana, comenzando por un desayuno saludable. Con las pilas ya cargadas, se enfrentan a actividades relacionadas con la salud y el medio ambiente a través de talleres y dinámicas. También se alternan con acciones de educación en valores y hábitos de estudio, así como de ocio, con chapuzones en la piscina municipal y visitas culturales dentro y fuera de la ciudad. Este ambiente lúdico y de aprendizaje permite la interactividad con niños de otros campamentos que se llevan a cabo en la ciudad «para favorecer la integración», explica González. Finalmente, a los menores también se les enseñan reglas de comportamiento y habilidades sociales y familiares. En este aspecto, se intenta implicar a los progenitores y asisten a charlas informativas para facilitarles herramientas para mejorar la situación en el entorno familiar.

COLABORACIÓN/ Por otro lado, también existe la colaboración de diversas entidades, como es la cesión de instalaciones por parte ayuntamiento, policía, Guardia Civil o bomberos que acuden para dar charlas de sensibilización. Una de las últimas visitas que han recibido en el campamento trujillano ha sido la de las técnicos de la Oficina de Igualdad y Violencia de Género de Trujillo a través del Programa de Prevención de Familias y Menores en Riesgo. Con ellos se han llevado a cabo talleres para identificar emociones con la proyección de una película como hilo conductor.