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Recuerdos de un viejo ferroviario. Estación de Monfragüe

 

FEDERICO MANUELFEDERICO MANUEL 07/03/2005

Hace años presté servicio en la actual estación férrea de Monfragüe, y aunque menos tiempo que en la de Arroyo-Malpartida, sí el suficiente como para poder hacer un interesante relato de las más importantes circunstancias que durante años se dieron en la mencionada estación.

La estación de Monfragüe cambió tres veces de nombre. Primeramente se llamó Plasencia Empalme; después Palazuelo Empalme y, por último, su actual denominación: Monfragüe. Pero sin ningún género de dudas, desde su inauguración en el año 1881, ferroviariamente se hizo más famosa por su primer nombre y por el que los antiguos ferroviarios como yo, ingresados en la Compañía Nacional de los Ferrocarriles del Oeste de España, siempre la llamamos: Plasencia Empalme. Este nombre llegó a ser tan famoso que autores teatrales como Muñoz Seca llegaron a mencionarlo en muchas de sus obras.

La entonces llamada estación de Plasencia Empalme sucedía en importancia a en la línea de Madrid a Cáceres y Portugal a la estación Arroyo-Malpartida. Estaba dotada de una reserva de locomotoras, taller de material remolcado, de eléctrico, de vía y obras, cargas de carbón a locomotoras, aguadas, vías de clasificación de material, comedor y dormitorio de personal. En definitiva, de todas las instalaciones de una estación de origen y término de trenes. Afluían a la estación por un extremo la línea de Madrid-Delicias; por otro, la de Salamanca; y, por otro más, la de Cáceres y Valencia de Alcántara.

Los trenes que circulaban por la línea llamada de Plasencia a Astorga, o sea, la de Salamanca, nacían y morían en Plasencia Empalme, por lo que era habitual ver mucho personal de la residencia de Salamanca en esta estación, sobre todo, maquinistas, fogoneros, jefes de tren o guardafrenos.

Circulaban por el día y por la noche bastantes trenes de mercancías, pero los más importantes eran seis trenes de viajeros, que al transportar los mismos coches con destino a Salamanca, Madrid-Delicias y Cáceres, obligaban a realizar en Plasencia Emplame laboriosas maniobras para segregar unos y otros y después agregarlos a sus respectivos trenes. Estos trenes, que circulaban entre la una y las tres de la tarde y la una y las tres de la madrugada y coincidían los tres en la estación de Plasencia Empalme, y dado el tiempo que se invertía en realizar las maniobras mencionadas tenían asignada lo que entonces se llamaba parada y fonda. Constituía un verdadero entretenimiento para el personal de la residencia contemplar la parada de los trenes de viajeros, al observar a los que usaban la fonda y la cantina o a los que paseaban por los andenes en tan larga parada. Este animado ambiente desapareció al cerrarse la línea de Plasencia a Astorga y ser trenes directos los que circulan entre Madrid- Cáceres y viceversa.

Pero si la permanencia de los mencionados trenes constituía un gran entretenimiento, no lo era menos su salida de la estación, especialmente la de los que se dirigían a Salamanca y Cáceres, por converger en paralelo las dos vías de salida a lo largo de casi un kilómetro. Al salir ambos trenes a la misma hora y ser este tramo paralelo de fuerte pendiente y tener que salir por ello a todo vapor, se entablaba una especie de carrera entre los dos, animada por el silbido de las locomotoras. Era un verdadero espectáculo ver la salida: las pulsaciones de las locomotoras subiendo las pendientes; los viajeros de uno y otro tren asomados a las ventanillas de los coches saludándose o haciéndose cortes de manga si un tren corría más que el otro. Hasta que al final, al separarse las dos vías, se perdían en la distancia y no se percibía en la lejanía más que los penachos del humo de las locomotoras.

Mencionada salida se repetía a diario para regocijo de todos los que pudimos contemplarla; verdadero deleite que recuerdo con la nostalgia de ser ya un hecho irrepetible, tanto por las ya no existentes locomotoras miles de vapor --sólo queda una, concretamente la antigua 1015 de depósito de Salamanca, actualmente en el Cuartel de Zapadores Ferroviarios de Cuatro Vientos para hacer prácticas, en perfecto estado, aunque se ha cambiado su numeración y ahora es la 240-2215--, como por el cambio sufrido por la estación de Plasencia Empalme, ahora Monfragüe, y por la desaparecida popularidad que por lo relatado llegó a tener.