+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico Extremadura:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
 
   
 
 

Café con leche

Semana Santa verata

"Se encontrará con el sonido del paisaje y la nieve incipiente de numerosos cerezales"

 

José V. Serradilla (escritor y periodista)
26/03/2013

Si usted se quiere tomar un pequeño respiro durante la Semana Santa, disfrutar de la tranquilidad y la calma de una naturaleza que respira verdor por doquier, arrullado por el rumor de sus aguas serranas y la limpieza del aire puro que respira su sierra, puede acercarse a La Vera.

Se encontrará con el sonido del paisaje, la nieve incipiente de los cerezales, el color dorado de las piedras milenarias, la sabiduría de su legendaria e imperial historia, la emoción de la primavera en ciernes, el sabor de su gastronomía, la luz granate que transpiran los atardeceres o el reverberar de las noches estrelladas- Estos son algunos de los sentimientos, algunas de las razones que le pueden obligar a llegar a esta comarca, tan cercana y diversa, tan hermosa y original, tan variopinta y única, olvidándose por unos días de la bulla y el ajetreo político y económico de un país condenado por la crisis.

Pero su Semana Santa en La Vera tiene otra vertiente que puede hacerle vibrar: la vertiente tradicional y relajante, sosegadora y terapéutica, humana y religiosa, que rezuma de la paz de los pueblos, de la sana convivencia y trato de la gente que habla con el corazón, de la humildad de sus manifestaciones: los silenciosos penitentes Empalaos, los pasos artísticos y emotivos de sus imágenes procesionando las calles, la representación de la pasión y muerte de Jesucristo, el recogimiento de sus templos, el sonido tañedor de sus campanas, o el simple trasiego y deambular por sus pueblos sencillos.

En su interior, puede dejarse llevar por la conversación sobre lo intrascendente, la sabiduría del silencio, el respeto de las cosas y animales, la contemplación de la vida que pasa o la valoración del tiempo que despacio y sin prisas le invita a la reflexión y al disfrute de la auténtica paz, de la solidaridad y vivir la pasión, la auténtica pasión cristiana de la existencia, esa pasión que puede devolverle lo que quizás anda buscando- Algunos pueden pensar de lejos que es pura retórica. Pero los que lo viven de cerca, saben que tengo razón.