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La incidencia de la enfermedad en Extremadura

Yo superé un cáncer

En 2018 se detectaron 6.615 nuevos casos en la región. Tabaco, edad y sedentarismo elevan la tasa por encima de la media nacional

 

Arriba de izquierda a derecha, Saturnino, Sergio, Gema y Estrella. Abajo de izquierda a derecha, Francisco, Miguela y José María. -

Rocio Cantero
10/02/2019

Aún se asocia a una enfermedad que mata, aunque que cada vez lo hace menos. Al cáncer se sobrevive y se sobrevive cada día mejor. «Hay una ‘leyenda negra’ con el cáncer y lo cierto es que ya va bien en un altísimo porcentaje de casos, aunque es cierto que hay tumores que se presentan en un estado muy avanzado y en los que la enfermedad va por delante», valora el doctor Pablo Borrega, jefe del Servicio de Oncología del Hospital San Pedro de Alcántara de Cáceres. Las tasas de curación de la enfermedad se sitúan en un 53% de los casos, son muy homogéneas en toda España y figuran en un rango medio-alto a nivel europeo (no se comparan con EEUU porque su sistema sanitario no es igualitario. Hay tasas más altas, pero también hay pacientes que no se tratan porque no pueden pagarlo).

El año pasado se diagnosticaron en Extremadura 6.615 nuevos casos de cáncer, lo que coloca la tasa de nuevos diagnósticos en 617 enfermos por cada 100.000 habitantes, ligeramente superior a la media nacional (579 casos), principalmente por la combinación en la región de los tres grandes factores de riesgo: tabaco, sedentarismo y edad. La tasa de adicción al tabaco en Extremadura es, junto con Murcia, la más alta del país, con un 25,6% de la población que fuma a diario; hay más de 300.000 extremeños que afirman llevar un estilo de vida sedentario y, junto a eso, la edad media de la población está entre las más altas del país (44,2 años) y hay 220.000 extremeños que tienen más de 65 años, edad en la que se dispara la incidencia de la enfermedad y la mortalidad. De las 2.917 personas que fallecieron por esta causa en 2018, el 78% (2.296) tenían más de 65 años, según los datos del observatorio de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).

«Los cáncer de mama se curan en un 75% de los casos, el de colon y recto tiene una tasa de supervivencia del 70%, los casos de próstata se superan en un 90% y en los cáncer de cérvix y de endometrio, se curan prácticamente todos», dice el oncólogo. Y en los casos en los que no había hasta ahora tratamientos eficaces para eliminarlos, se ha conseguido que se hagan ‘crónicos’, que esos pacientes vivan y vivan más.

El punto de inflexión se produjo cuando la OMS logró secuenciar (en 2001) el genoma humano, y con él también el genoma del cáncer, lo que ha permitido conocer las alteraciones genéticas de todos los tumores. «Se han dado grandes pasos, pero queda por hacer, básicamente, porque el cáncer es una estructura viva y cuando tú le alteras una vía, busca otra para seguir creciendo», dice el especialista. Pero hay algún camino muy prometedor, que se está abriendo, para poder aplicar el tratamiento concreto para la fase en la que esté en cada momento la enfermedad.

DIAGNOSTICO PRECOZ

Los datos indican que la incidencia del cáncer ha aumentado en España un 12% en los últimos cuatro años. «Porque los diagnosticamos antes. Pero también los curamos antes», matiza el doctor Borrega. De hecho, buena parte de ese incremento se debe a las campañas de sensibilización y diagnóstico precoz que se pusieron en marcha a finales de los años 90 y están teniendo ahora su impacto en la salud pública: a una mujer, que se está sometiendo a mamografías desde el año 2000, le detectan en el 2019 un carcinoma. «Esa señora hubiera desarrollado en 2021 un cáncer, y con esa campaña, nos hemos anticipado a 2019 y le hemos ganado dos años a la enfermedad», explica. Y esos diagnósticos se curan antes porque «se está produciendo una revolución diaria en las nuevas terapias frente al cáncer. Se han incorporado tratamientos tremendamente novedosos que han requerido de un aprendizaje complejo y que se han implementado de forma muy rápida», señala el responsable de Oncología sobre los avances que se han producido en los últimos años. Entre las mejoras, «la calidad de vida y la tolerancia» de los nuevos fármacos, que es «infinitamente superior que la quimioterapia clásica». Porque los efectos secundarios son menores y porque la mayoría se aplican a través de pastillas (antes se pinchaban), lo que mejora también la percepción de la enfermedad en el paciente.

NUEVOS OBJETIVOS

Tras los buenos resultados del cribado en el caso del cáncer de mama (el tercero con mayor incidencia) el objetivo ahora del SES es mejorar el cribado en el caso del cáncer colorectal (el que más casos registra cada año), una reivindicación de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). «Según los datos que nos da el SES, el 40% de las personas a las que se convoca para que se sometan a una prueba de sangre en heces no acude. Está demostrado que esa prueba salva vidas (permite detectar casos de cáncer colorectal en fases iniciales) y aún así hay gente que no se hace la prueba porque le falta información. Nosotros queremos colaborar en dar esa información», señala Ignacio Lucero, gerente de la AECC.

También en el caso del complejo cacereño valoran cómo mejorar el soporte de los enfermos en casa para evitar los efectos secundarios de los tratamientos hospitalarios. «Yo trabajo con la enfermedad. Pero mi mujer tiene cáncer y eso me ha permitido ver que, en ocasiones, por muy claro que los oncólogos tratemos de explicar todo, es complejo manejar en casa estas situaciones», asume Pablo Borrega. En el servicio estudian por eso cómo se puede favorecer que los pacientes tengan en casa lo necesario para evitar «todo lo que sea evitable». «Porque eso mejorará su actitud ante la enfermedad», dice el especialista.