Benedicto XVI dijo ayer que Pío XII (1876-1958) condenó desde el primer momento el nazismo y que en muchas ocasiones actuó de "manera silenciosa y secreta" para evitar "lo peor" y salvar al mayor número posible de judíos.

"Actuó muchas veces de manera secreta y silenciosa visto que, a la luz de la concreta situación de ese complejo momento histórico, intuía que solo de esa manera se podía evitar lo peor y salvar al mayor número de judíos", afirmó el Papa en la misa solemne que ofició en la basílica de San Pedro del Vaticano con motivo del 50 aniversario de la muerte de Pío XII, que se cumplió ayer.

Con esas palabras, el Pontífice alemán salió al paso de las afirmaciones de muchos historiadores que acusan al Papa Pacelli --su nombre de pila fue Eugenio Pacelli-- de antisemita y de no haber elevado la voz con más fuerzas contra el régimen de Hitler, algo siempre negado por el Vaticano.

Los judíos siempre le echaron en cara su supuesto "silencio" ante el Holocausto y se oponen a su beatificación, cuya causa está abierta.

El último en oponerse públicamente ha sido el rabino jefe de Haifa (Israel), Shear-Yashuv Cohen, quien el pasado día 6 tras participar en el Vaticano en el Sínodo de Obispos dijo que Pacelli no levantó la voz contra el régimen de Hitler.

En una basílica de San Pedro llena de fieles y acompañado por los cardenales y 253 prelados que asisten al Sínodo de Obispos, Benedicto XVI abogó para que prosiga "positivamente" la causa de beatificación del Papa Pacelli y resaltó su labor para "parar" la Segunda Guerra Mundial y en defensa de los judíos.