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ESTUDIO PUBLICADO EN LA REVISTA ‘NATURE’

Científicos consiguen ‘resucitar’ cerebros de cerdos decapitados

Una técnica devuelve funciones a animales muertos 4 horas antes

 

VALENTINA RAFFIO BARCELONA
18/04/2019

El límite entre la vida y la muerte, o al menos como lo entendemos desde el punto de vista científico, podría empezar a desvanecerse. Un nuevo estudio, publicado ayer en la revista Nature, anuncia que se ha logrado «restaurar y preservar algunas funciones y estructuras celulares en el cerebro de cerdos que habían sido decapitados por producción alimentaria cuatro horas antes». Es decir, se ha conseguido que un órgano que consideraríamos muerto vuelva a tener sangre fluyendo por la mayoría de arterias y vasos sanguíneos, el metabolismo cerebral reactivado e incluso conexiones sinápticas espontáneas a nivel celular. La hazaña científica, sin embargo, queda matizada por la cautela sobre las incógnitas que rodean el funcionamiento del cerebro. De hecho, no hay evidencia de que esta actividad cerebral inducida se pueda relacionar directamente con un estado de conciencia o percepción. Esto, en términos prácticos, significaría que se ha logrado devolver al cerebro una parte de sus funciones vitales, pero no devolverlo a la vida.

La técnica, desarrollada por un equipo internacional de investigadores y bautizada como BrainEx (BEx), consiste en un sistema de perfusión (inyección de fluidos) con el cual se introducen en el cerebro sustancias para atenuar la muerte celular y resucitar el metabolismo cerebral, sin necesidad de un aporte previo de oxígeno, glucosa u otros nutrientes al órgano. Mediante esta tecnología, los investigadores experimentaron sobre 300 cabezas de animal y, tras pulir la práctica, lograron reanimar los cerebros de 32 durante unas seis horas.

Eso sí, con matices. A pesar de que los fluidos volvieron a circular en un contexto post mortem, los encefalogramas mostraban una línea plana, lo que a efectos prácticos sería un indicador de muerte cerebral. A pesar de esto, el método, ya de por sí novedoso, es presentado ahora como un desafío a dos de las grandes premisas sobre la muerte. La primera, que la actividad neuronal desaparece definitivamente unos minutos después de la pérdida de flujo sanguíneo en el cerebro. La segunda, que la muerte celular (y del órgano) es irreversible.

A corto plazo, los investigadores estiman que esta nueva técnica para preservar cerebros podría ofrecer una nueva plataforma para investigar en profundidad sobre este órgano. A largo plazo, las posibilidades derivadas de este enfoque podrían rozar la ciencia ficción. O, como comentan los expertos, «el estudio de BrainEx abre un mundo de posibilidades que hasta ahora considerábamos impensables». «Esta nueva tecnología abre el camino a nuevas oportunidades de examinar la complejidad de las conexiones cerebrales. También podría impulsar nuevas líneas de investigación sobre cómo conseguir la recuperación cerebral después de una pérdida de flujo sanguíneo, como la que ocurre durante un infarto», explica Andrea Beckel-Mitchener, coautora del trabajo.

El estudio irrumpe en el panorama científico y mediático cuestionando los parámetros bajo los que entendemos la muerte. De ahí que el trabajo aparezca acompañado de dos artículos complementarios.

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