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Asesoramiento médico

Cistitis o infección urinaria, cómo prevenirla

La infección urinaria es la enfermedad más frecuente del aparato urinario y de todo el organismo. Después de las enfermedades respiratorias, en el ámbito hospitalario, es la infección más usual (sondajes prolongados, etc…)

 

Cistitis o infección urinaria, cómo prevenirla -

Doctor Víctor Vidal Doctor Víctor Vidal
27/10/2020

Se define como la presencia de gérmenes en la orina. Habitualmente son bacterias (bacteriana) y excepcionalmente, hongos (micótica) o virus (vírica). Se pone en evidencia mediante el cultivo de la orina en medios de crecimiento apropiados. SÍNTOMAS La cistitis se define por un cuadro clínico característico de dolor o escozor miccional, frecuencia miccional muy aumentada y escasa (polaquiuria), sensación permanente de deseo miccional (tenesmo) y a veces orina sanguinolenta (hematuria). El cuadro cursa siempre sin fiebre. Si hay fiebre, indica que, además, otro órgano está afectado. En un varón el órgano afectado suelse ser la próstata. El cuadro se denomina entonces prostatitis aguda. Si el órgano afectado es el riñón, el cuadro se denomina pielonefritis aguda y se caracteriza por fiebre, escalofríos, dolor lumbar, malestar..., acompañado de bacteriuria significativa.

 Los síntomas más habituales son:

. Dolor o escozor miccional.

. Frecuencia miccional muy aumentada.

. Sensación permanente de deseo miccional.

. Orina sanguinolenta.

LAS CAUSAS

El sistema urinario comprende los riñones, los uréteres, la vejiga y la uretra. Todos ellos son importantes para eliminar los desperdicios del cuerpo. Los riñones, que son un par de órganos con forma de frijoles ubicados hacia la espalda en la parte superior del abdomen, filtran el desperdicio del cuerpo y regulan las concentraciones de muchas sustancias. Los tubos denominados «uréteres» transportan la orina desde los riñones hasta la vejiga, donde se almacena hasta que sale del cuerpo a través de la uretra.

CISTITIS BACTERIANA

Las infecciones de las vías urinarias suelen ocurrir cuando las bacterias, que se encuentran fuera del cuerpo, ingresan en las vías urinarias a través de la uretra y comienzan a multiplicarse. La mayoría de los casos de cistitis se producen por un tipo de bacteria Escherichia coli (E. coli).

Partes de la bacteria

Las infecciones bacterianas de la vejiga pueden aparecer en las mujeres como resultado de las relaciones sexuales. No obstante, incluso las jóvenes y mujeres que no son sexualmente activas están expuestas a infecciones urinarias más leves, ya que la zona genital femenina a menudo alberga bacterias que pueden causar cistitis.

CISTITIS NO INFECCIOSA

Aunque las infecciones bacterianas son la causa más frecuente de la cistitis, diversos factores no infecciosos también pueden hacer que se inflame la vejiga. Algunos ejemplos son los siguientes:

. Cistitis intersticial. La causa de esta inflamación crónica de la vejiga, también denominada «síndrome de vejiga dolorosa», es poco clara. La mayoría de los casos se diagnostica en mujeres. La afección puede ser difícil de tratar.

. Cistitis inducida por los medicamentos. Ciertos medicamentos, especialmente los de quimioterapia ciclofosfamida e ifosfamida, pueden producir inflamación de la vejiga cuando sus componentes descompuestos son expulsados del cuerpo.

. Cistitis por radiación. El tratamiento con radiación de la zona pélvica puede producir cambios inflamatorios en el tejido de la vejiga.

. Cistitis por cuerpos extraños. El uso prolongado de un catéter puede predisponerte a sufrir infecciones bacterianas y daños de los tejidos. Dos situaciones que pueden provocar inflamación.

. Cistitis química. Algunas personas pueden ser hipersensibles a las sustancias químicas que contienen ciertos productos, como los baños de espuma, los aerosoles de higiene femenina o los geles espermicidas, y tener una reacción alérgica que cause una inflamación dentro de la vejiga.

. Asociada a otras afecciones. En ocasiones, la cistitis puede aparecer como una complicación de otros trastornos, como la diabetes, los cálculos renales, el agrandamiento de la próstata o las lesiones de la médula espinal.

EL TRATAMIENTO

Se usan antibióticos y debe hacerse, si es posible, de forma selectiva, eligiendo el mejor de aquéllos a los que el germen es sensible (debe hacerse por tanto cultivo de orina y antibiograma). La aplicación del tratamiento es diferente dependiendo de la edad, localización, tipo de infección, recurrencia etc.

 ¿Cómo se diagnostica la cistitis?

Para considerar que existe una cistitis, el crecimiento de bacterias en el cultivo de orina debe demostrar bacteriuria significativa. Después, es necesario identificar la localización anatómica de la infección, utilizando los síntomas clínicos y, si es necesario, exploraciones complementarias. Por último, hay que indicar si se trata de una:

.  Primoinfección o infección aislada.

.  Infección no resuelta.

.  Infección recurrente: bien por persistencia bacteriana o mucho más frecuentemente por reinfección, que se define por 2 cistitis sintomáticas en menos de 6 meses o más de 3 en 12 meses.

Complicaciones

Cuando se tratan rápida y adecuadamente, es poco común que las infecciones de vejiga tengan complicaciones. Pero si no se tratan, pueden convertirse en algo más grave. Las complicaciones pueden ser las siguientes:

.  Infección renal. Una infección de vejiga que no se trata puede convertirse en una infección renal, también denominada «pielonefritis». Las infecciones renales pueden dañar permanentemente los riñones. Los adultos mayores y niños pequeños son los que corren más riesgo de sufrir daño renal debido a infecciones de vejiga, ya que sus síntomas suelen pasarse por alto o confundirse con los de otras afecciones.

.  Sangre en la orina. Cuando tienes cistitis, es posible que tengas células sanguíneas en la orina que solo se ven con un microscopio (hematuria microscópica), lo cual suele resolverse con tratamiento. Si aún hay células sanguíneas después del tratamiento, el médico puede recomendarte ver a un especialista para determinar la causa. La sangre en la orina que puedes ver (hematuria macroscópica) es poco frecuente con la cistitis bacteriana típica, pero es más frecuente con la cistitis inducida por quimioterapia o radiación.

Prevención

Se recomienda tomar jugo de arándanos rojos o tabletas que contienen proantocianidinas para reducir el riesgo de sufrir infecciones de vejiga recurrentes en algunas mujeres. Sin embargo, estudios recientes indican que no es tan efectivo como se pensaba antes. 

Es necesario tomar medidas preventivas de cuidado personal  como:

.  Beber mucho líquido, especialmente agua.

.  Orinar con frecuencia. Evita demorar ir al baño y contener las ganas cuando sientes la necesidad de orinar.

.  Vaciar la vejiga lo antes posible después de tener relaciones sexuales. Bebe un vaso lleno de agua para ayudar a eliminar las bacterias.

.  Evitar el uso de desodorantes en aerosol o productos femeninos en la zona genital. Estos productos pueden irritar la uretra y la vejiga.

 

¿Cuáles son los factores de riesgo para estas patologías?

Hay factores demográficos (pobreza, ambiente nosocomial -hospitalario-, embarazo), urológicos (sondas, anomalías, cálculos, obstrucción), médicos (diabetes, inmunosupresión) y de comportamiento (los anticonceptivos tipo barrera aumentan cuatro veces el índice de infección, el riesgo aumenta 40 veces en la mujer sexualmente activa) que facilitan la infección urinaria. Algunas personas son más propensas que otras a padecer de infecciones recurrentes de vejiga o de las vías urinarias. Las mujeres son uno de esos grupos. Una razón clave es su anatomía particular. Las mujeres tienen una uretra más corta, lo que acorta la distancia de viaje de las bacterias para alcanzar la vejiga.

Las mujeres que presentan un mayor riesgo de infección de las vías urinarias son aquellas que:

1.  Son sexualmente activas. Como resultado del coito, las bacterias se pueden impulsar por la uretra.

2. Usan ciertos tipos de anticonceptivos. Las mujeres que usan diafragmas presentan mayor riesgo de una infección de las vías urinarias. Los diafragmas que contienen agentes espermicidas aumentan más el riesgo.

3. Están embarazadas. Los cambios hormonales durante el embarazo pueden aumentar el riesgo de una infección de la vejiga.

4. Han experimentado la menopausia. Los niveles alterados de hormonas en mujeres posmenopáusicas se asocian a menudo con las infecciones de las vías urinarias.

Otros factores de riesgo en hombres y mujeres son los siguientes:

1.  Interferencia en el flujo de orina. Esto puede ocurrir en enfermedades como piedras en la vejiga o, en hombres, con el agrandamiento de la próstata.

2.  Cambios en el sistema inmunitario. Esto puede ocurrir en algunas enfermedades, como la diabetes, infección por VIH o tratamiento oncológico. Un sistema inmunitario debilitado incrementa el riesgo de infecciones bacterianas y, en algunos casos, infecciones virales de la vejiga.

3.  Uso prolongado de una sonda en la vejiga. Estas sondas pueden ser necesarias en personas con enfermedades crónicas o adultos mayores. El uso prolongado puede provocar un aumento de la vulnerabilidad de infecciones bacterianas y un daño del tejido de la vejiga. La cistitis no es frecuente en hombres que no tienen problemas de salud que los predispongan.

SABÍAS QUE…

... El arándano rojo americano es un fruto de la planta Vaccinium macrocarpon. Es beneficioso para un buen estado de las vías urinarias y tiene propiedades antibacterianas que le permiten prevenir y tratar las infecciones del tracto urinario como la cistitis. Contienen una elevada proporción de compuestos fenólicos, principalmente ácidos fenólicos y proantocianidinas.

... Las proantocianidinas (PAC) de tipo A poseen actividad antiinfecciosa y actúan sobre las bacterias causantes de la cistitis, en su mayoría la Escherichia coli (E.coli), alterando su configuración y bloqueando su capacidad de adhesión. De esta forma, interrumpe la fase del proceso de colonización bacteriana y evita la estabilización de la infección y la liberación de toxinas por parte de los microorganismos.

... La entrada de bacterias en la vejiga que se adhieren a las paredes de los tejidos urinarios. Esta bacteria suele ser, en el 80% de los casos, la bacteria Escherichia coli (E.coli), que vive de forma natural en el intestino y que, dada su proximidad al ano y la uretra, puede contaminar la orina y causar infección en la vejiga.

... En verano aumentan las infecciones bacterianas causadas por esta bacteria, sobre todo por la subida de temperaturas, la humedad y la deshidratación.

...  Más de un tercio de las mujeres sufre esta infección después del sexo.

... Las infecciones del tracto urinario (ITU) pueden llegar a afectar al 5-10% de todos los embarazos.

... Se estima que entre el 20 y el 40% de las mujeres que han tenido un episodio de cistitis previa experimentará un episodio adicional posterior, y de estas, entre el 25 y el 50% sufrirá varios episodios .

... Solo por la fisiología de las mujeres, en las que las uretras son más cortas, las bacterias tienen más facilidad de llegar a la vejiga. Aunque no solo por eso, la apertura uretral está mucho más cerca del ano que la de los hombres, por lo que la uretra esta más expuesta.

... El 12% de los hombres pueden padecer este tipo de infecciones frente al 50% de las mujeres. Las infecciones masculinas pueden derivar en prostatitis, una enfermedad mucho más grave.

... Aunque la mayoría de cistitis se dan a raíz de haber mantenido relaciones sexuales, esto no quiere decir que sea una Enfermedad de Transmisión Sexual. La cistitis no es provocada por una bacteria que el hombre le transmita a la mujer, sino que todo lo que sucede durante el acto, favorece que las bacterias penetren con mayor facilidad en el tracto urinario.

... En las personas sanas, la orina de la vejiga es estéril, no hay bacteria ni organismo infeccioso. Sin embargo, cualquier parte de las vías urinarias puede infectarse. Son las infecciones de las vías urinarias inferiores o superiores; las inferiores son de la uretra o de la vejiga.

... En casos muy particulares, las infecciones repetidas de la vejiga en las mujeres son originadas por una conexión anómala entre ésta y la vagina (fístula vesicovaginal), sin que exista ningún otro síntoma. Las infecciones de la vejiga urinaria son menos frecuentes en los varones.

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