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Clarines de feria en Olivenza

 

El graderío de la plaza oliventina llena de aficionados, una imagen que se espera repetir estos días. - A. CASTAÑARES

Antonio Castañares Antonio Castañares
08/03/2019

Clarines de Feria, esos que anuncian que todo va a comenzar. Y Clarines de Feria en Olivenza, que llaman a rebato porque la temporada taurina alborea. La temporada taurina española, pues al margen de algunas corridas sueltas, se puede decir que, sin faltar a la verdad, es en Olivenza donde ese añorar el toreo encuentra su sentido, y donde se da cita lo verdaderamente importante, toda vez que es en esa hermosa plaza, tan nuestra y tan querida para todos los extremeños, donde están los que son, y donde los que no están lo son algo menos. Bien es verdad que con alguna salvedad y con alguna añoranza.

Así sucede desde hace treinta años, cuando los hermanos Ortiz --Marceliano y Pablo--, oliventinos de pro y de devoción, vieron su sueño hecho realidad al comprar la plaza de su pueblo, arreglarla y embellecerla, para que en aquel marzo de 1991 se celebrara la primera edición de una feria taurina que a los extremeños nos llena de orgullo, pues cierto es que Olivenza, además de ser la primera de la temporada, es un serial de gran personalidad, de enorme tirón, de muchísimo contenido.

Esta tarde comienza la feria propiamente dicha, tras el prólogo de ayer jueves y la clase práctica que dirigió el maestro Luis Reina con becerristas de las escuelas taurinas. Carteles bien rematados y de interés los de este serial, con los que esperamos vivir tres días de toros de gran intensidad, de esos en los que, por unas horas, no se va a poder pensar en mucho más, salvo en esos toros, que unos embestirán --esperemos que sean los más--, y unos toreros que van a dar la medida de lo que se puede esperar de ellos para unos aficionados que estamos ávidos de ver toros y de disfrutar del arte del toreo.

Primera corrida la de esta tarde. Toros de El Tajo y La Reina, propiedad de José Miguel Arroyo, Joselito. Vacada encastada en Domecq pero con procedencia de las distintas ramas de este encaste, que ha dado lugar a toros con mucho motor. En este caso no se cumple eso de que los toreros que se hacen ganaderos buscan el toro suave, porque el maestro madrileño cría astados enrazados y con transmisión.

Ante esos toros que tienen interés por ellos mismos van a desfilar tres toreros jóvenes: José Garrido, Luis David y Toñete. El paisano es hoy una realidad. Torero valiente y cuajado, habitual en las principales ferias, con muy buenos fundamentos técnicos, que nunca defrauda y al que se le espera. Le acompaña el mexicano Luis David, Adame de apellido y arropado por la empresa, quien debe de hacerse acreedor de la oportunidad de la que va a disfrutar. Y remata la terna Toñete, muy joven, casi aún por asentarse, que llega a Olivenza con sus ganas de mostrar que quiere ser torero por las buenas maneras que alumbra.

JORNADA DOBLE / Mañana sábado hay jornada doble, de mañana y tarde. Por la mañana novillada, con la salvedad que va a ser concurso de ganaderías, todas extremeñas y todas asentadas en este rincón tan taurino que tiene como centro a Olivenza: Carriquirri (encaste Núñez), José Luis Iniesta, El Freixo, Talavante, Vistalegre (de diversas procedencias Domecq), y San Pelayo (de ancestros murubeños). Ante esos novillos van a hacer el paseíllo Juanito, joven portugués formado en la Escuela de Badajoz, Diego San Román, mexicano con muy buenas maneras por concepto y expresión, y Carlos Domínguez que, como viene siendo habitual, es un joven de la Escuela Taurina de Badajoz que debuta en Olivenza con los del castoreño.

Mañana por la tarde se anuncia una corrida que, en sí misma, encierra novedades, pues es mixta por anunciarse un rejoneador y dos matadores de toros, los tres máximas figuras en lo suyo. Llega a este ruedo tan cargado de historia Diego Ventura, el único rejoneador que discute la primacía del rejoneo a Pablo Hermoso de Mendoza, que lidiará dos toros de María Guimar de Moura, de encaste Murube por procedencia de Los Espartales.

Y junto a Ventura harán el paseíllo Enrique Ponce y Julián López, El Juli. El maestro valenciano, que inicia su temporada número treinta, ya el matador de toros más longevo, si no por años en los ruedos, sí por número de corridas toreadas pues no tardará mucho en alcanzar las 2.500. Pero en la plenitud de su arte y con un gran cartel en Extremadura. Y El Juli, maestro indiscutible, dueño de una tauromaquia en la que el conocimiento y la destreza son atributos a él consustanciales.

El domingo también habrá doble sesión con dos corridas de toros, como suele ser habitual en los domingos oliventinos. Por la mañana, se anuncian toros de Zalduendo, ganadería muy afamada pero bien es verdad que muy irregular las últimas temporadas, para Antonio Ferrera, Sebastián Castella y Emilio de Justo.

Lo primero que hay que explicar es la duda acerca de si el cacereño De Justo va a poder hacer el paseíllo, pues resultó volteado recientemente en la plaza de Vistalegre de Madrid, en la que fue una tarde triunfal para él, y dañado en una muñeca, no se sabe si va a poderse vestir de luces. Su intención es hacerlo pero, al momento de redactar esta información, no se puede confirmar. Si al final no pudiera estar presente --lo que a todos nos toca en nuestro sentimiento y pesar--, son muchos los novios para ocupar ese puesto, que Emilio se ha ganado tras años de lucha y sacrificio.

LA TARDE DE FERRERA / Quienes sí van a desfilar son un Antonio Ferrera en su plenitud como torero, reconocido hoy por todos los que saben que, cuando se siente el toreo, eso se transmite porque este arte es como los vasos comunicantes, que nace del sentimiento de un artista y llega a quienes disfrutan de esa creación. Y junto a él se vestirán de luces el francés Sebastián Castella, torero veterano, torero muy asentado.

El domingo por la tarde llega el plato fuerte, o la guinda, según quién guste. Cartel muy rematado, más imposible, pues se anuncian toros de Daniel Ruiz, ganadería en un gran momento y triunfadora en el coso oliventino, ante cuyos astados harán el paseíllo Morante de la Puebla, Roca Rey y Ginés Marín.

Ante el torero de la Puebla del Río hay que asentir que es quien hoy mejor torea con el capote, con ese capote, el suyo, tan lleno de gracia pero también de verdad, de sentimiento y de belleza. Heredero de los grandes, de quienes llenaron el último tercio del siglo XX, en especial de Rafael de Paula, la magia de ese capote, de ese irse con el toro para acompañar y templar sus embestidas, hoy hace que los aficionados nos congraciemos con la verónica, que es la suerte fundamental del toreo de capa. Y nos congraciemos con ese toreo con la cintura y con ese dulcificar al toro, para explicar que el toreo es un arte pleno de sensibilidad.

Junto al sevillano llega el peruano Roca Rey, toda una sensación, un torero de gran valor y de gran verdad, porque en el toreo lo cierto es no hurgar los riesgos, y sí jugarse la vida sin trampa, como hace Roca Rey.

Y cuando suene el pasodoble Olivenza, bello de por sí, hará honores a Ginés Marín. Suena esa gran obra musical siempre cuando se lidia el sexto toro, que será el segundo de Ginés, que ya es una gran realidad para el toreo de nuestra tierra. A unos les gusta más la emoción, que llega por el valor y el riesgo. A otros también nos llega pero si eso se engrandece por la dulzura que encierra el toreo, con su cadencia y con su belleza, justo lo que es el toreo de Ginés, pues doble o triple satisfacción.

Pues lo dicho, fin de semana intenso pero también dos añoranzas, que estoy seguro que los buenos aficionados de nuestra tierra sentimos. La primera va hacia Miguel Ángel Perera, torero grande que debería de haber estado anunciado en Olivenza. La otra la dirigimos hacia Alejandro Talavante, figurón indiscutible del toreo, torero conmovedor, hoy retirado muy a pesar de todos nosotros. Los dos han engrandecido el toreo de nuestra Extremadura, los dos maestros indiscutibles de este arte que no tiene parangón, y los dos deberían de haberse anunciado en Olivenza.