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IGUALDAD EN EL ESPACIO

Dos astronautas, a las puertas de hacer historia en el primer paseo espacial 100% femenino

Christine Koch y Jessica Meier saldrán jueves o viernes para realizar una reparación en la Estación Espacial Internacional- El hito se iba a marcar en marzo pero se tuvo que suspender bochornosamente por la falta de dos trajes de tamaño adecuado

 

Christina Koch, a la derecha, y Jessica Meir, con traje de astronauta, en la estación espacial internacional, esta semana. - NASA

IDOYA NOAIN
17/10/2019

En marzo, cuando la NASA tenía organizado el que iba a ser el primer paseo espacial protagonizado exclusivamente por mujeres astronautas, una ducha de realidad, recordatorio del legado de años de discriminación, ahogó el hito. En la Estación Espacial Internacional no había dos componentes de torso de talla mediana en los trajes que se adecuaran idóneamente a los cuerpos femeninos, así que se abortó la que habría sido la primera Actividad Extravehicular (EVA por sus siglas en inglés) 100% femenina y fueron un hombre y una mujer, como muchas veces antes, quienes acometieron la misión. La escritura en femenino plural de otro capítulo en la historia de la exploración espacial quedaba entonces llamando a la puerta en un bochornoso capítulo. Era, no obstante, solo cuestión de tiempo que esa puerta acabara abriéndose, y está a punto de suceder.

El martes la NASA anunció que este jueves o viernes, adelantando una EVA puramente femenina que estaba prevista para el día 21, Christine Koch y Jessica Meir saldrán para realizar reparaciones en una unidad de carga y descarga de baterías de la Estación Espacial Internacional que ha estado fallando desde el fin de semana. Será la cuarta vez para Koch, decimocuarta mujer que ha participado en paseos espaciales; la primera para Jessica Meir. Y a 400 kilómetros de la Tierra, flotando sin un hombre al lado, las dos entrarán en los anales.

Es maravilloso contribuir al programa espacial de vuelo en momento en que se están aceptando todas las contribuciones, cuando todo el mundo tiene un papel y eso puede llevar a más opciones de éxito, había asegurado en unas declaraciones hace unas semanas Koch, ingeniera eléctrica de 40 años, que reconocía también la importancia de su misión por la naturaleza histórica y recordando que en el pasado, las mujeres no siempre han estado en la mesa.

Meir, de 42 años y bióloga marina, también subrayaba que el hito que están a punto de marcar muestra todo el trabajo que se hizo durante décadas, todas las mujeres que trabajaron para que llegáramos adonde estamos hoy, pero también recordaba algo más: Es normal. Somos parte del equipo.

Paridad y discriminación

No hay diferencia alguna en cualificación y capacidades, como recordaba hace unas semanas Megan McArthur, número dos del programa de astronautas, veterana ella misma del espacio. Y según la información de la NASA casi un tercio de sus astronautas en activo, 12 de 38, son mujeres. En la promoción del 2013, en la que se presentaron 6.300 candidatas, acabaron graduándose cuatro, entre ellas Koch y Meir. Fue la primera clase, y de momento la única, en la que hubo paridad de género, con el mismo número de graduados hombres que mujeres.

Es una igualdad que contribuye a recordar la injusticia de la discriminación pasada, y ha habido abundante. La NASA no empezó a aceptar mujeres en su programa de astronautas hasta finales de los años 70. Ya antes, en los años 50, se suspendió un exitoso programa en el que Randolph Lovelace puso a prueba a 13 mujeres cuyos resultados apuntaban a su mejor adecuación para los viajes espaciales o en cuestiones como resistencia al aislamiento o en pruebas de estrés. Y la agencia espacial estadounidense también tendrá para siempre en su propia historia de infamia aquella carta con la que enterró en 1962 los sueños de una niña que tenía la vista puesta en las estrellas: No tenemos planes para emplear a mujeres en viajes espaciales por el grado de entrenamiento científico y de vuelo y las características físicas que se requieren, escribieron.

Afortunadamente aquello ha quedado en papel mojado. Koch y Meir se preparan ahora para sumar su nombre a una historia en la que destacan nombres como Valentina Tereshkova, la primera mujer que viajó al espacio (en 1963); Svetlana Savistakaya, la primera que protagonizó un paseo espacial en 1984; Kathryn Sullivan, la primera estadounidense, que lo hizo unos meses después. Y Koch, cuando vuelva a la tierra en febrero, sumará otro hito. Llegó a la Estación Espacial Internacional en marzo y va camino de superar el vuelo más largo que había realizado hasta ahora una mujer (Peggy Whitson). Se quedará cerca del récord de Scott Kelly y su cuerpo será impagable para estudiar los efectos de las estancias de larga duración en el espacio en el cuerpo de mujer. Las misiones a Marte y la Luna son las siguientes fronteras y las astronautas quieren y merecen estar ahí. Sin género de dudas. Ni dudas de género.

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