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CORRIDA de la feria de san juan, en badajoz

Ferrera repite indulto y apoteosis

 

Ginés Marín, ayer en Badajoz. - ANDRÉS RODRÍGUEZ

David de Miranda, en la faena en uno de su lote. - ANDRÉS RODRÍGUEZ

Antonio Castañares Antonio Castañares
25/06/2019

La Feria de San Juan ha sido la de Antonio Ferrera. Ayer, nuevamente, cuajó e indultó a un gran toro de Zalduendo, al que hizo una lidia completa y una faena de enorme calado en lo artístico, que tuvo su refrendo en los tendidos, que vibraron como hacía mucho tiempo que no se veía en Badajoz. El de Ferera ha sido un reencuentro muy especial, y el torero ha dado la dimensión d l lugar de privilegio que ocupa. Le acompañó a hombros Ginés Marín, dueño de una tauromaquia en la que la delicadeza y la belleza entran a partes iguales. Completaba la terna David de Miranda, desacertado ante el buen tercero y mejor ante el sexto.

Con cara y bien hecho el toro que abrió la corrida, al que lanceó Antonio Ferrera con suavidad a la verónica, un puntito suelto el animal. Apretó en el caballo y quite por faroles. Variedad con el capote. Comienzo de faena por alto andándole hacia los medios. En redondo, primera serie, toreaba Ferrera despacito. Segunda, muy ligada. Al natural, tiempos entre muletazos, la tomaba bien el astado, una tercera tanda con la zurda de gran calado, largos y profundos los muletazos. Faena a más, series intensas, con la diestra sin la ayuda, de mucho calado por la limpieza de los muletazos y el rirmo en sí del trasteo. Estocada recibiendo y dos orejas.

Alto pero generoso de cuello el cuarto, al que Antonio Ferrera lanceó a la verónica con hondura y ganándole terreno hacia los medios. Bravo en el caballo, lo picó José María González y quite sabroso con el capote a la espalda de mucha originalidad.

Brindis a Javier Solís y comienzo de faena de hinojos, bien resuelto el apretón del animal con el molinete. En redondo, mucha limpieza y ligazón, series largas con su personal concepto. Le daba tiempos entre series y el animal le respondía con entrega y profundidad en su embestidad. El público con el toro y con él, comenzó a pedir el indulto del animal. Sonaba el pasodoble Ópera flamenca y la plaza era un guirigay. Le cantó Perrete en dos ocasiones y la magia y el compás del toreo se unía al cante. Pocas veces se viven estas situaciones en una plaza de toros pero el reencuentro de este singular diestro con su plaza de Badajoz ha alcanzado características de apoteosis. Se llamaba y se llama el toro Juguete, número 168, y ha pesado 568 kilos.

Bajito el primero de Ginés Marín, enseñaba las puntas, un toro muy zalduendo. Primero a la veronica, buenos los lances por el pitón derecho, alternados con un farol y gaoneras. Preciosa la larga cuando lo dejó ante el caballo. Ginés en sazón con el capote en el quite por saltilleras.

Toro de pocas fuerzas, lo que le hizo defenderse en diversas fases de la faena de muleta, e incluso acostarse por el pitón derecho. Inicio de faena por arriba y trasteo largo. Ginés, corregía los defectos del anima, al que costaba ir hacia delante, primero dándole un tiempo entre los muletazos, lo que agradecía el astado, para correr la mano con mucha solvencia sin dejarse tocar la tela. Muy por encima del toro, que pareció en sus manos mejor de lo que en realidad era.

Una mole de 618 kilos era el quinto, de basta hechuras, y las verónicas de recibo de Ginés Marín fueron acompasadas. Dulzura y suavidad con la muleta. Ginés lo llevaba hacia delante a media altura. En los medios en redondo, con acusado sentido del temple y sin toques, iba desgranando un toreo de mucha belleza. Al natural le costaba más al animal y volvió a la diestra, toreo ligado, encajado y asentado el torero, enormes los pases de pecho. Trasteo muy largo, series muy intensas de muchos muletazos, figura natural. Bellísimo el final de faena, muletazos por ambos pitones rodilla genuflexa. Un Ginés Marín de altos vuelos. Gran estocada, tuvo que descabellar y lo hizo tras extraer la espada.

David de Miranda estuvo por debajo del buen tercero, toques bruscos cuando el animal pedía suavidad e incluso dejársela puesta. Ante el sexto estuvo más entonado pero tambien hizo una faena con altibajos.

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