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DESASTRE NATURAL EN LA CIUDAD DE LOS CANALES

El gran diluvio veneciano

La capital del Véneto sufre la peor inundación desde 1966 H El ‘acqua alta’ alcanza los 1,87 metros y anega palacios, comercios, hoteles y hasta el interior de la basílica de San Marcos

 

Descanso 8 Una turista permanece sentada en la silla de una cafetería vacía en la plaza de San Marcos, completamente inundada, ayer. - AP PHOTO / LUCA BRUNO

ROSSEND DOMÈNECH epextremadura@elperiodico.com ROMA
14/11/2019

Los venecianos están acostumbrados al acqua alta, el agua alta, la marea, pero en la noche del martes no esperaban que la ciudad sufriera la segunda más alta de su historia: 187 centímetros. Para ayer se esperaba otra marea importante, pero fue solo de 1,50 metros. La mayor registrada hasta ahora se produjo en 1966 y fue de 1,94 metros. Tuvo lugar en el mismo momento en que Florencia sufrió la famosa inundación que destruyó parte de su patrimonio.

El martes se inundó el 88% de la capital del Véneto, y ayer, el 70%. El agua entró en casas, tiendas, restaurantes, hospitales, edificios públicos y palacetes, y obligó a los turistas a dejar los hoteles con las maletas sobre sus cabezas. Todos los pueblos de la costa véneta han sufrido daños y las playas han sido barridas por el mar. Además, se han registrado dos muertos, uno electrocutado cuando intentaba devolver la luz a su vivienda y otro de un infarto.

El teatro de Ca’ Pesaro sufrió ayer un incendio, aunque los mayores daños se localizan dentro de la basílica de San Marcos, cuya cripta está inundada. El agua, llena de salobre, restos de petróleo y contaminantes, corroe los mosaicos medievales de los zócalos y embebe la madera. «Es un desastre anunciado», afirmó desconsolado el alcalde, Luigi Brugnaro, quien detalló que 10 centímetros más o menos de marea suponen una gran diferencia para una ciudad artificial, construida sobre palafitos que han resistido siglos.

En previsión de la acqua alta anunciada desde hacía días, los barcos de más calado ya habían sido alejados. Aun así, se hundieron dos vaporetti aparcados en el hangar y numerosas embarcaciones más pequeñas amanecieron fuera del agua tras ser arrojadas con violencia sobre terraplenes y calles. Los venecianos permanecen encerrados en sus casas.

Choque de corrientes

Los meteorólogos explican que en esta ocasión se ha producido un choque entre una corriente ciclónica procedente de Islandia y otra de aire caliente llegada del sur, lo que ha hecho subir todo el mar Adriático hasta Venecia. Y los Alpes quedan muy lejos para poder interrumpir el choque, por lo que el agua cae en el mar frente a la ciudad. El fenómeno podría durar hasta final de mes. Los climatólogos son más drásticos: si el mar sigue subiendo, en menos de 100 años Venecia estará anegada permanentemente y desaparecerán ocho puertos del Adriático.

En 1972 se fijó en la Punta de la Salud, casi al lado de San Marcos, el punto cero sobre el nivel del mar como referencia para los cálculos. Desde entonces, el agua alta ha subido 35 centímetros. La ciudad está acostumbrada y dispone de una red de sirenas para avisar a la población. El pasado año hubo 56 episodios de menor envergadura, pese a que son suficientes mareas de 70 centímetros para que plaza de San Marcos se inunde (268 veces en el 2018).

La solución, por lo menos teórica, ya existe. Se llama Mose y es un artilugio construido dentro del mar frente a las bocas por las que el agua del Adriático entra en la laguna. Consiste en una serie de gigantescas mamparas o diques que suben o bajan, según convenga que entre más o menos agua. Presentado en el 2003 por el entonces presidente, Silvio Berlusconi, aún no está terminado, mientras algunas partes empiezan a corroerse. Ha habido denuncias, arrestos por corrupción, procesos... y se han gastado ya entre 5.000 millones y 7.000 millones. Faltan solo el 10% de los trabajos, pero el Mose «ya está maltrecho antes de funcionar», asegura Luca Zaia, presidente regional.

Sin un futuro claro

El agua es tan importante en Venecia que desde 1501 la ciudad cuenta con un Magistrado para las Aguas, gracias al cual se conoce todo su pasado. «Pero no sabemos nada sobre su futuro», apunta Gianni Riotta, exdirector de diarios y programas de tele que añade que el problema es que los italianos son incapaces de «construir una unidad nacional». «Es el aparato del país el que no funciona», añade también Pietro Senaldi, director del conservador Libero, temiendo que se haga realidad el título de la obra más famosa de Thomas Mann, Muerte en Venecia.

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