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Historias desde el epicentro del brote de ébola

 

Charlotte ha perdido a su hija y a su nieto por culpa del ébola en la República Democrática del Congo. - HUGH KINSELLA CUNNINGHAM (SAVE THE CHILDREN)

MANUEL SOBRINO. SAVE THE CHILDREN
01/08/2019

Hoy se cumple un año desde el inicio del brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC). 365 días después, las imágenes captadas cuentan historias de pérdida y tristeza, pero también de resistencia y fuerza de quienes intentan contener el brote mortal.

Más de 700 niños y niñas han contraído ébola en la RDC y la tasa de mortalidad es del 67% aproximadamente, muy superior al brote de 2014/15 en África occidental, según Save the Children. Cientos de niños y niñas ya han muerto y miles de vidas han sido destruidas, así como que el 40% de los niños y las niñas que han contraído la enfermedad tienen menos de cinco años.

Los niños y las niñas describen el trauma de perder a familiares y amigos, mientras que los trabajadores y las trabajadoras del ámbito sanitario relatan la lucha por salvar las vidas de los millones de personas en peligro en el este del país.

Save the Children es testigo de cómo el ébola está acabando con vidas en el este del país donde unas 2.500 personas han sido infectadas por el virus. De ellas, más de 1.600 han muerto en lo que es el segundo brote más grande en la historia de una de las enfermedades más mortales del mundo. El ébola está matando a alrededor del 70% de las personas que se contagian, cifras mucho más altas que las registradas por el brote de África Occidental de 2014 y 2015. El problema más grave es que no se ve el final de esta epidemia mortal.

Las personas expertas del ámbito sanitario que están afrontando la situación ven como casi una tarea imposible tratar de contener el virus debido a la desconfianza en las comunidades locales y a la violencia constante en la región. Todos los días arriesgan sus vidas viajando a las zonas controladas por las milicias para atender a las personas enfermas y concienciar al resto sobre cómo pueden mantenerse a salvo de la enfermedad.

En lo que va de año se han registrado casi 200 ataques contra trabajadores y trabajadoras de la salud y hacia centros sanitarios. Los niños y las niñas con los que Save the Children ha hablado cuentan que inicialmente pensaron que el ébola se contagiaba por parte de los propios profesionales sanitarios que ponían las vacunas. Sin embargo, la enfermedad se propaga precisamente cuando las personas con síntomas y las personas con las que han estado en contacto tienen sospechas o temen de ir a los centros de salud, hecho que evidencia la urgencia de acabar con los mitos y la hostilidad.

Las historias que hay un año después del brote son devastadoras. Charlotte, de 62 años, ha perdido a su hija y a su nieto por culpa del ébola. Todo comenzó cuando mi hija vino a mi casa sintiéndose enferma. Fuimos al hospital y nos dijeron que era ébola. Al día siguiente murió. Ella era muy joven y tenía 3 hijos, cuenta.

Kavira, de 11 años, ha contado que la muerte de la madre de su amiga por el ébola le ha supuesto la exclusión por parte de sus compañeros y compañeras de clase porque tenían miedo de que pudiera tener la enfermedad. Cuando oímos que su madre había muerto sentí mucho dolor, también porque no podíamos ir al funeral. Hemos esperado el momento del luto para presentar nuestras condolencias. Realmente me dolió ver a mi amiga llorando, quería ir a consolarla. Cuando veo a nuestros amigos que se niegan a acompañarla siento aún más ganas de estar cerca de ella", cuenta. Les dije que no tuvieran miedo de mi amiga porque no es ella quien está enferma, sino su madre. Sin embargo, mi amiga ya no va a la escuela porque la gente le tiene miedo", añade Kavira.

RESPUESTA ANTE LA EMERGENCIA

Cientos de trabajadores del sistema público de salud y de las ONG trabajan las 24 horas del día para detener el brote en circunstancias increíblemente difíciles. Asimismo, Save the Children está pidiendo una mayor inversión en campañas de información y divulgación en la comunidad local para garantizar que niños, niñas y personas adultas tengan información precisa sobre cómo prevenir la propagación de la enfermedad, e insta a los donantes internacionales a que respalden las respuestas de los gobiernos en los países afectados. Save the Children acaba de habilitar su fondo de emergencias para que las personas puedan contribuir a afrontar esta emergencia.

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