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Un incendio destruye la armadura de cubierta de Notre Dame

 

Un incendio destruye la armadura de cubierta de Notre Dame -

José-Carlos Salcedo

Estructuras de Edificación (UEx)
16/04/2019

La historia de catedrales y grandes iglesias destruidas por el fuego no es nueva, pero la inmediatez de las redes nos dan por primera vez la oportunidad de verlo en directo, y ha resultado ciertamente impactante.

Pretendemos dar en esta entrada unas aportaciones técnicas preliminares para comprender el siniestro que se ha producido y el comportamiento estructural del edificio.

Han sido muchas las iglesias de madera destruidas por incendios accidentales y por las guerras a lo largo de los siglos. La catedral de París (Notre Dame, iniciada en el s. XII) es una de las pocas que aún conservaba su estructura de madera con elementos metálicos introducidos por Violet le Duc en la restauración del s. XIX. La mayoría de las catedrales españolas vieron sustituidas sus originales armaduras de madera, por cerchas metálicas y hasta por forjados de hormigón en los años 50-70 del s. XX.

Para empezar, hay que decir que la estructura de Notre Dame, como la de la mayoría de las catedrales góticas, es mixta de dos sistemas estructurales: A base de fábrica (de piedra en este caso) para la estructura portante (muros) y las bóvedas. Y sobre los muros se alza una segunda estructura, ligera, de madera, que debe llamarse más propiamente "armadura" y que es la que soporta la cubierta.

Así pues, cuando alzamos la vista en el interior de Notre Dame, vemos unas bóvedas pero, encima de ellas, existe una gran cámara (de proporciones similares a una planta más por encima) que está cubierta con dicha estructura de madera (inclinada).

En las grandes iglesias, las bóvedas de fábrica (de piedra o de ladrillo) y la cubierta de madera producen una "simbiosis" porque mientras las bóvedas protegen a la madera de su mayor "enemigo" que es la acción de incendio(2); la estructura de madera protege a las bóvedas y a los muros del deterioro de las acciones meteorológicas (del agua). En este caso no ha funcionado la estrategia porque el fuego se ha generado precisamente en el espacio entre las bóvedas y la armadura, en algún punto de la cabecera. Si el incendio se hubiera producido en las naves de la catedral, habría sido extinguido y no habría llegado a la cubierta.

La armadura de madera de las cubiertas de Notre Dame no es muy conocida, pero por las imágenes del siniestro que circulan por internet, sabemos que se trata de una armadura de pares con algún tipo de sistema de atirantado (1). Por su parte, la aguja es también de madera, con pares de mucha pendiente atirantados por la base y a alturas intermedias.

A los españoles, el incendio de Notre Dame nos ha traído a la memoria el del Liceo de Barcelona (1994), pero salvo por la coincidencia de que se encontraba también en obras en el momento del incendio (que seguramente sea también la causa del fuego en Notre Dame), no vamos a encontrar más similitudes estructurales.

El teatro del Liceo era una construcción del siglo XIX con una estructura de acero sobre unos muros con menor capacidad portante y por tanto el incendio lo destruyó completo. En el caso de Notre Dame lo que se ha quemado es la armadura de cubierta. Toda la estructura de fábrica de piedra (muros de las naves, contrafuertes, pináculos, arbotantes, bóvedas, torres...) que como es obvio no arden porque no son combustibles, se han mantenido en equilibrio estable, protegiendo los espacios interiores de las naves y, consiguientemente, se habrá salvado la mayor parte del patrimonio mueble que alberga, aunque el valor de los perdido resultará "incalculable" por su valor artístico.

Siniestros comparables a este pueden ser el fuego de la catedral de León en 1966 provocado por un rayo, o el más reciente del castillo inglés de Windsor en 1992, causado por un cortocircuito en el sistema eléctrico (no confundirlo con el incendio del "edificio Windsor" en Madrid, que no tiene nada que ver). En ambos casos las estructuras de madera ardieron también completamente y la estructura de fábrica (de piedra o de ladrillo) se mantuvo estable.

Los "responsables" políticos, como casi siempre, dando la nota discordante por la necesidad de justificarse ante los medios de comunicación de manera precipitada. Según el presidente de la República Emmanuel Macrón "afortunadamente se han salvado las torres y la fachada" (sic). La fachada no corría riesgo alguno de colapso, porque estos elementos de fábrica de piedra nunca resultan estructuralmente afectados por un incendio. A lo que sí tiene que dar gracias es a que no se le hayan hundido las bóvedas (a priori, en las primera imágenes de drones que corren por internet, no se les ven daños).

¿Cómo se ha producido el incendio?.

Por tanto, en Notre Dame, toda la estructura de madera se alza a partir del nivel de la estructura de piedra de las bóvedas, que la protegen de cualquier incendio dentro de las naves de la iglesia. En la cámara de la cubierta no debería existir más carga de fuego que la de la propia madera de la estructura (que es combustible). Tendría que haberse evitado a toda costa que se prendiera una chispa bajo la armadura. Las causas más frecuentes para el origen de un incendio suelen ser los rayos (que no hay constancia en este caso), los cortocircuitos y, las "obras". En este caso, al estar precisamente la cubierta en restauración, son las labores de la obra la principal hipótesis de la causa del incendio.

Una vez que el incendio comenzó, se propagó con facilidad por la cámara de cubierta. Porque un edificio de estas características no tiene ningún tipo de sectorización (como tendría si fuera un edificio moderno), así que el fuego ha progresado irremisiblemente y en menos de media hora se ha extendido por toda la planta. A la altura en que se encontraba, con imposibilidad de rodearlo, era prácticamente imposible apagarlo porque para los bomberos sería "como apagar una falla desde dentro". El empleo de aviones o helicópteros de extinción forestal, a priori, no hubiera sido ninguna tontería, dejando caer el agua desde una altura que no causara acciones mecánicas. Pero estas cosas hay que planificarlas y, con la rapidez del siniestro, no les ha dado tiempo a plantearlo.

Hemos podido ver en las imágenes la forma de colapso estructural de la armadura de una iglesia (más impactante en la aguja): Estas estructuras no fallan por resistencia, sino por falta de equilibrio y estabilidad en el momento que las secciones se debilitan y se convierten en un mecanismo. Entonces colapsan igual que le ocurre a "las fallas" en Valencia, que primero colapsan y luego se consumen en el suelo (en este caso sobre las bóvedas de las naves).

Al colapsar las armaduras, provocan un impacto sobre las bóvedas y este es el momento más crítico del incendio, porque las estructuras abovedadas están preparadas para resistir su propio peso, pero no para resultar sobrecargadas por lo que les ha caído encima (restos de armaduras, material de cobertura, etc), y además para recibir fuertes acciones mecánicas, que podrían llegar a colapsarlas, como el impacto de la aguja, que cuando cae lo hace casi con el 100% de su peso.

Así que, por fortuna, las bóvedas se han mantenido en pie protegiendo las naves y a los equipos de extinción y la armadura tendrá que ser reconstruida. Tratándose de la catedral de Notre Dame, uno de los símbolos de París y declarada Patrimonio de la Humanidad (1991), el asunto se convertirá en un reto "de país". Si se hacen bien las cosas, se restituirá la misma forma de cubierta, se empleará nuevamente madera estructural en la reconstrucción pero, para no falsear la autenticidad histórica (según los criterios internacionalmente aceptados de intervención en patrimonio arquitectónico), debería emplearse madera laminada (en material y sistema) que es además más durable y más estable a incendio, y modernos sistemas de sectorización e instalaciones de detección y extinción para que no vuelva a ocurrir. Seguramente será un modelo para otras catedrales y grandes iglesias, todas ellas sometidas al mismo riesgo, del que se prefiere "no hablar".

Corolario: Quizá nos sorprenda que ocurran estas cosas en el siglo XXI, porque nos creemos inmunes. Pero la Naturaleza trabaja todos los días para destruir lo que nosotros construimos, unas veces son acciones accidentales como los terremotos, los maremotos, los tornados, los volcanes, otras, un simple incendio como el que nos ocupa, y todos los días, la acción de la Ley de la Gravedad. Las leyes de la Naturaleza hay que cumplirlas siempre, en todos los países, todas las personas y no están sometidas a la interpretación de nadie.

Notas:
(1): Para avanzar en el diagnóstico, habría que analizar hasta qué punto se alteró el sistema estructural de madera en el s. XIX (restauración de Violet Le Duc), cuando se empleaba el acero de forma sistemática para los tirantes en las estructuras atirantadas. Tanto si los tirantes eran de acero como si eran de madera, el problema es el mismo, porque ambos son altamente vulnerables a la acción de incendio.

(2): El incendio es una ACCIÓN, la mayoría de los especialistas lo han estudiado siempre como tal. Desde las Torres Gemelas en Nueva York ya nadie lo duda. Fue un ejemplo de cómo las estructuras colapsan ante un incendio destructivo (en aquel caso originado por un acto de unos terroristas que sabían más de estructuras de lo que nos creemos). El caso de Notre Dame es un nuevo ejemplo.

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